Como ya os conté, me instalé Linux con la esperanza de volverme una adepta de este sistema operativo tan conocido y cómo comenté posteriormente mi experiencia no estaba siendo demasiado buena.
Al final, entre una cosa y la otra, me he tirado dos meses largos con Ubuntu, en los cuales he tenido todos los problemas imaginables y por imaginar, como por ejemplo la imposibilidad de instalar programas nuevos que no estuviesen por defecto en Linux, la imposibilidad de grabar cds o dvds, por que el grabador fallaba al final de la grabación, la imposibilidad de escuchar música por qué no funcionaba el audio, pero sólo con el reproductor de música de Linux, en internet se oía y las pelis se oían y el funcionamiento deficiente del programa que descarga archivos bittorrent.
Y todos esos problemas hubiesen sido llevaderos de poder instalar programas alternativos, pero como eso era imposible, pues nada, un pc que no sirve más que para navegar por internet.
Tras esta experiencia me pregunto varias cosas como, si Linux es tan bueno, si es normal que falle tan masivamente, si ha de ser tan complicado reparar algo en este sistema y si uno a pesar de estar trabajando con algo que tiene muy buena fama tiene que tirarse dos meses peleándose días sí y día también con un aparato que se supone tiene que hacerte la vida más fácil.
Yo creo que no.
Linux será genial, pero no lo es para todos.
Así que finalmente la decisión, agotada mi energía informática, ha sido volver al redil.
Hacerlo me ha costado un par de semanas, en las que me ha pasado de todo, disco duro dañado, sitema operativo de Windows que se niega a instalarse, drivers de la placa base que no aparecen...
Lo bueno es que soy muy cabezona, y al fin lo he conseguido.
Y al final, cuando paso por delante del pc no puedo menos que pensar que es irónico que haya sido su competidor directo, Linux, el que haya conseguido lo que no había conseguido Windows en todos estos años como usuaria; que lo tenga en cierta estima.
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He visto la luz (y me he quedado medio ciega según parece)
lunes, 2 de noviembre de 2009
No puedo negar que la informática por llamarlo de algún modo, es una parte importante de mi vida que pasa por el ordenador y todo lo que hago desde él, que es mucho por cierto.
Todos conocemos a Microsof, según algunas personas esta empresa, cuyo dueño es Bill Gates, es famosa por ser el mal encarnado y su dueño Belcebú y todo eso.
Otros la defienden a capa y espada y dicen que si no fuese por ellos la informática estaría en la Edad de Piedra.
Sea como sea, a mi nunca me ha matado y mi primera muestra de disconformidad fue la de pasarme a Mozilla Firefox, que según mi parecer le da mil patadas a Internet Explorer, aunque perfecto tampoco es.
La segunda fue pasarme de Hotmail a Gmail.
Y como dicen que no hay dos sin tres y nunca he estado muy contenta con Microsoft, he seguido la senda de los valientes y me he pasado a Linux.
Digo lo de la senda de los valientes por que hay que serlo para pasarse a Linux por los siguientes motivos:
1-Linux es algo inefable, que existe pero no es Linux, sino Ubuntu, Xubuntu, OpenSuse, Fedora o Mandriva (hay más).
2- Cualquier parecido con Windows es pura coincidencia, así que si todo lo que sabes de informática lo aprendiste con el Sr. Gates es como empezar de cero, pero sin el como.
3- Cuando busques ayuda para hacer algo encontrarás muchas respuestas a tu problema que consistirán en que te metas en tal o cual sitio (que por descontado no sabes donde está) y escribas tal o cual código marciano (es como volver a MSdos).
4- Si instalas Ubuntu que es la distribución más popular, descubrirás que es feo de cojones.
5- Si ves por ahí otra distribución de Linux que te gusta más descubrirás que cuanto menos habitual es, menos soporte tienes (en castellano) así que ojito con lo que instalas.
6- Que todas las paginas de complementos varios para tu pc quedan descartadas, el mundo gira entorno a Windows y generalmente la versión para Linux suele ser una castaña.
Ah, qué ¿qué es una distribución? si marcas en el enlace, la Wiki te lo explica divinamente, pero para entendernos es como cuando tu vas a una tienda y compras un jamón serrano, que uno se llama así, el otro asá y te lo vende este y aquel, pero nunca de ser un jamón serrano.
Pues Linux tiene un producto y las distribuciones son las que se encargan de proporcionarlo, todas basadas en Linux pero con variaciones.
Es raro, lo sé.
Pues nada, que ahí estamos, he instalado Linux y por ahora aún estoy haciendo balance, más que nada por qué al segundo día de utilizarlo el programa de Bittorrent dejó de funcionar y el programa de grabación de cd/dvd también, por lo que decidí que ya puestos, podía actualizar a la última versión de Ubuntu, llamada karmic koala, sí, ya, el nombre se las trae, pero no, porque cuando lo hago, el disco duro amenaza con fallar totalmente, así que nada, instala la versión anterior del koala y actualiza al koala, que solo lleva unas cuantas horas. Como luego no funcione prometo cortarme las venas.
O sea, que Windows es el lado oscuro, que lo llaman mucho y Linux la liberación.
Y ante tanta vehemencia sólo me queda pensar que debo ser idiota y por eso tengo problema tras problema con Linux y mi idiotez radica en cagarme viva cuando veo que la solución a mi problema consiste en escribir no se cual comando en la consola, que dicho sea de paso, no sé ni donde para.
Y a todo esto me digo, pues nada, me paso a Fedora o vuelvo a Windows. Pero antes de hacerlo, tendré que aprender como, por qué el disco de arranque que le meto lo ignora por completo.
Seguiremos informando... si no es que me tiro de un puente.
*Gracias a mi dislexia aleatoria, es mi casa se llama Lunix; suena bien, ¿no?
Todos conocemos a Microsof, según algunas personas esta empresa, cuyo dueño es Bill Gates, es famosa por ser el mal encarnado y su dueño Belcebú y todo eso.
Otros la defienden a capa y espada y dicen que si no fuese por ellos la informática estaría en la Edad de Piedra.
Sea como sea, a mi nunca me ha matado y mi primera muestra de disconformidad fue la de pasarme a Mozilla Firefox, que según mi parecer le da mil patadas a Internet Explorer, aunque perfecto tampoco es.
La segunda fue pasarme de Hotmail a Gmail.
Y como dicen que no hay dos sin tres y nunca he estado muy contenta con Microsoft, he seguido la senda de los valientes y me he pasado a Linux.
Digo lo de la senda de los valientes por que hay que serlo para pasarse a Linux por los siguientes motivos:
1-Linux es algo inefable, que existe pero no es Linux, sino Ubuntu, Xubuntu, OpenSuse, Fedora o Mandriva (hay más).
2- Cualquier parecido con Windows es pura coincidencia, así que si todo lo que sabes de informática lo aprendiste con el Sr. Gates es como empezar de cero, pero sin el como.
3- Cuando busques ayuda para hacer algo encontrarás muchas respuestas a tu problema que consistirán en que te metas en tal o cual sitio (que por descontado no sabes donde está) y escribas tal o cual código marciano (es como volver a MSdos).
4- Si instalas Ubuntu que es la distribución más popular, descubrirás que es feo de cojones.
5- Si ves por ahí otra distribución de Linux que te gusta más descubrirás que cuanto menos habitual es, menos soporte tienes (en castellano) así que ojito con lo que instalas.
6- Que todas las paginas de complementos varios para tu pc quedan descartadas, el mundo gira entorno a Windows y generalmente la versión para Linux suele ser una castaña.
Ah, qué ¿qué es una distribución? si marcas en el enlace, la Wiki te lo explica divinamente, pero para entendernos es como cuando tu vas a una tienda y compras un jamón serrano, que uno se llama así, el otro asá y te lo vende este y aquel, pero nunca de ser un jamón serrano.
Pues Linux tiene un producto y las distribuciones son las que se encargan de proporcionarlo, todas basadas en Linux pero con variaciones.
Es raro, lo sé.
Pues nada, que ahí estamos, he instalado Linux y por ahora aún estoy haciendo balance, más que nada por qué al segundo día de utilizarlo el programa de Bittorrent dejó de funcionar y el programa de grabación de cd/dvd también, por lo que decidí que ya puestos, podía actualizar a la última versión de Ubuntu, llamada karmic koala, sí, ya, el nombre se las trae, pero no, porque cuando lo hago, el disco duro amenaza con fallar totalmente, así que nada, instala la versión anterior del koala y actualiza al koala, que solo lleva unas cuantas horas. Como luego no funcione prometo cortarme las venas.
O sea, que Windows es el lado oscuro, que lo llaman mucho y Linux la liberación.
Y ante tanta vehemencia sólo me queda pensar que debo ser idiota y por eso tengo problema tras problema con Linux y mi idiotez radica en cagarme viva cuando veo que la solución a mi problema consiste en escribir no se cual comando en la consola, que dicho sea de paso, no sé ni donde para.
Y a todo esto me digo, pues nada, me paso a Fedora o vuelvo a Windows. Pero antes de hacerlo, tendré que aprender como, por qué el disco de arranque que le meto lo ignora por completo.
Seguiremos informando... si no es que me tiro de un puente.
*Gracias a mi dislexia aleatoria, es mi casa se llama Lunix; suena bien, ¿no?
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