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La musiquita del viernes

viernes, 29 de junio de 2012

Röyksopp- Happy Up Here

JabbaWockeeZ

lunes, 4 de abril de 2011

No sé si conocéis America´s best dance crew,  programa que se emite en la MTV y que es un consurso donde una serie de grupos de baile "callejero" se enfrentan y van siendo eliminados.

Ni soy muy fan de este tipo de programas ni del baile en general, pero he de reconocer que estoy completamente enganchada.
Aunque suene raro por el contexto, os he de decir que los muchachos que os dejo hoy me hacen llorar. 
Una piensa en una banda de chavales de la calle bailando hip hop y se imagina no sé, ritmo, rabia, pasión, lo que queráis, pero es que a mi, me emocionan de tal manera que me hacen llorar.

Me gusta saber que aún me sorprendo a mi misma descubirendo nuevas cosas que me emocionan y me hacen feliz.
Yo he sido muy feliz estas semanas viéndolos bailar. 
Fueron los ganadores de la primera edición, premio más que merecido.

La audición

Semana 1, 2 y 3


Semana 4


Semana 5


Semana 6


Semana 7

Mr. Tonight

lunes, 17 de enero de 2011

Dice el medio pomelo que no sabe inglés, así que cuando viajamos a Polonia me tocó hacer de intérprete, aunque yo tampoco sé inglés, o bueno, lo hablo como el culo aunque lo entiendo un poco.

Fue un viaje maravilloso y tremendamente  estimulante, pero pasamos un estrés de la ostia y al tercer día yo estaba que no me salían las palabras en casi ningún idioma, tan saturada estaba.
Estábamos en una plaza del barrio judío de Cracovia, la mar de mona, mirando tiendecitas para comprar recuerdos para los amigos y familia cuando vimos a unos obreros montando un escenario.
Yo miré el escenario con ojos ávidos, pero entre que encontrar a polacos de más de 20 años que hablaran algo parecido al inglés era jodido y yo estaba olvidando todo lo que sabía de inglés, me quedé ahí plantada, mirando pero sin moverme.
El medio pomelo que me ve y se dice, se muere de ganas por saber qué van a hacer y cuándo.
Y ni corto ni perezoso se acerca al escenario, se pone al lado de uno de los muchachos, le toca el brazo y le dice señalando el escenario,
-Tonight?
(esta noche?)
El chaval lo mira y le dice que no con la cabeza, señala el escenario y le contesta,
-Tomorrow!
(mañana!)

Y luego dice que no habla idiomas el joío.


I will survive

lunes, 10 de enero de 2011

He batido mi propio record y he sido capaz de resfriarme sin haberme curado de mi anterior resfriado, tener gastroenteritis e infección de orina, todo junto y a la vez por el mismo precio, oiga.

Así que el primer propósito para el año nuevo, de momento no va muy bien, a saber; empezar mejor que acababa.
Acabé con gastro y empecé con gastro y se han ido uniendo el resto.

Pero no me quejo, no os vayáis a pensar, que al menos no tengo ni  lumbago ni ninguna de las tres muelas del juicio inflamadas, que son dolencias oportunistas, o sea, que ya que te duele X, nosotros somos solidarios y también dolemos.

Pues eso, que se ha acabado el puto 2010, que ya ha empezado 2011 y aquí seguimos dando guerra.

Para hoy os dejo la reflexión de mi queridísima amiga B, que ha tenido un año de mierda y aún y así el 31 me llama para decirme que a pesar de todo se ha dado cuenta de que no está sola en el mundo y al menos tiene a gente que la quiere a su alrededor.
La reflexión es, por si no se entiende, que de cualquier año de mierda, incluso de 2010, podemos sacar algo bueno.
Y el que encuentra algo bueno entre todo lo malo, demuestra ser un superviviente.

Por los supervivientes.
Y que se vayan a la mierda todos los que nos pusieron la zancadilla, nos tocaron las narices o no asumieron la parte que les tocaba.

El peor año de mi vida

sábado, 1 de enero de 2011

Este año ha sido horrible de cabo a rabo.
Cuando terminaba 2008 me dije, el próximo tiene que ser mejor.
Pero ni caso oiga, así que cuando terminó 2009, me dije, 2010 no puede ser peor.
Lo malo de esto, es que siempre puede ser peor.

2010 ha sido, probablemente, el peor año de mi vida.

Hemos convivido con unas obras extremas y estresantes durante 8 meses de este año, mientras tanto, llegó mi tan esperado cambio de trabajo que resultó ser una experiencia inmersa en otras que lo complicaron todo.

Hemos tratado de ser padres por dos veces y ha salido mal con unos costes emocionales tremendos.
Para mi además, los físicos, la entrada en quirófano por dos veces, el proceso doloroso y complicado que significa todo ello, llevándome a padecer durante casi 15 días, unos dolores insoportables que acabaron de doblegar lo poco que quedaba ya de mi.
Y toda esta situación llega justo habiendo cambiado de trabajo, lo que hace que esté a punto de perder lo que me ha costado conseguir más de dos años.

A las obras, el cambio de trabajo, y los embarazos, se une el chantaje laboral de la empresa de mi chico, que lo tiene un mes en Alemania, lo que pocos meses después, no sólo no le recompensa, sino que le cuesta económicamente un precio, ya que con la ley en la mano pueden despojarle de un complemento salarial y lo hacen.

Mi abuelo entra en su fase final de deterioramiento y pasa de ser un hombre muy mayor y cansado y enfermo, a experimentar los primeros indicios de una demencia senil. 
No sabe dónde está, quién es, quienes somos. 
Mi madre, su cuidadora las 24 horas del día, empeora emocionalmente y anímicamente con el proceso de destrcucción de mi abuelo, lo que lleva sus relaciones con sus hijos a un punto límite.

Mi padre, con el que no tengo contacto desde hace más de 10 años, trata de entrar nuevamente en mi vida.
Está tan deteriorado y el impacto emocional de su llamada es tan grande que me lleva muchos días asumirlo y tengo uno de los peores ataques de ansiedad de los muchos que he sufrido este año.

Mi hermano harto de trabajar para una empresa que no le paga se arriesga y se marcha a otra. En la primera semana de trabajo lo embiste un coche y se lesiona la espalda; la visita al hospital y el posterior día de recuperación le cuestan el trabajo.
Se queda en paro con dos niños pequeños, siendo el suyo el único sueldo que entraba en casa.
Está tan desesperado que no come, no duerme y se le cae el pelo el doble.

Mi amiga B, inmersa en un proceso kafkiano con la administración pública llega a cotas mínimas personales debido a la situación familiar que atraviesa y el trato inhumano, contradictorio e injusto del sistema. 
Absolutamente todo se derrumba en su vida y nisiquiera sabe cuando va a acabar esta pesadilla.

Mi amiga C. tiene una complicación de riñón que desencadena un proceso que la lleva a las puertas de la muerte en unas pocas horas.
Pasa una semana ingresada donde su planteamiento vital da un giro de 360º.

Muere el padre de mi medio pomelo, tras seis meses de cáncer, justo después de haber vivido una recuperación impresionante.
Además de la enfermedad y el posterior duelo, se origina una situación familiar altamente tóxica que se lleva a todos por delante y no sólo abre, sino que desgarra heridas pasadas y muy profundas.
Las posteriores semanas a su muerte se viven situaciones extremas casi a diario.

Mi relación con mi medio pomelo sufre una crisis muy profunda, fruto de las complicadas situaciones emocionales que atravesamos ambos, cosa que termina por mermar las pocas energías que nos quedan.

Este año he recordado lo que es estar jodido de verdad.

Este año he recordado lo que es no tener el apoyo necesario de las personas que más necesitas que te apoyen.

Este año he temido por los míos como nunca.  

Este año, he dudado de absolutamente todo y he temido que no fuéramos capaces de remontar. 

Este año he creído que me ganaba, que me superaba, que me aniquilaba. 
He creído perderlo todo y a todos; he creído perderme a mi. 

Pero este año, hemos llevado nuestra fortaleza al límite y hemos sobrevivido.

Hemos peleado, gritado, dado portazos y todas y cada una de las veces ha habido un después para sentarnos y hablar y tratar por todos los medios, arreglar las cosas.

Este año, cuando no tuve al apoyo de quién yo quería, ahí estuvieron esas otras personas, que me arroparon, me escucharon, y me reconfortaron.

Este año, no me han dejado sola, y no importa quien fuera o quien no fuera, por que siempre hubo alguien ahí.

Este año he aprendido, que no importa cuando fallas o como, lo que importa es que quieras volver a intentarlo.

Hoy empieza un nuevo año y ¿sabéis?, seguimos aquí.

No logro acostumbrarme aún a ser adulta

viernes, 31 de diciembre de 2010

Hace 23 meses y 7 días, os decía que no logro acostumbrarme aún a ser adulta.
Os lo contaba por que durante muchos años había tenido la creencia de que al llegar a determinada edad, uno se veía infundido de una sabiduría superior que lo convertía en adulto, o sea, sabio.

Aunque sé que no es cierto, que eso no va a pasar a ninguna edad en concreto, sí puedo decir que poco a poco me voy sintiendo más adulta que antes.
Hay indicios que así lo demuestran, pequeños, pero insistentes.

Cada vez me gusta más el silencio, antes no podía vivir sin música y ahora puedo estar semanas sin escuchar ni una canción.
Puedo oir a alguien diciendo barbaridades de cualquier tipo y no siento el impulso de contradecirlo, gritarle o pegarle.
Puedo estar en una charla y aunque la gente opine justo lo contrario que yo, no siento la necesidad de explicarle mi punto de vista.
Cuento lo que hago o digo y ya no quiero dar explicaciones de por qué lo dije o lo hice.

Pero sobretodo, en un conflicto paterno-filial, aunque siempre estoy de parte de los retoños, entiendo cada vez más, la postura de los padres.

No es que antes no entendiese el proceder de los padres del mundo, o de los míos, entenderlos, los he entendido siempre, pero ellos eran el enemigo a combatir, eran los culpables, eran los malvados, eran los injustos, por qué ellos sabían, eran los adultos.

Llegado este punto, lo que sé, es que todos somos personas, los padres y los hijos, sólo que hay personas que además son padres y eso ni los hace más sabios, ni menos falibles.
La paternidad al fin y al cabo, solo es un puñado de personas tratando de hacerlo lo mejor posible; nada más.
Y nada menos.

Este año, he aprendido esto.
Nada más.
Y nada menos.

Feliz salida de año y feliz año 2011.
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Unheilig, O Tannebaum (Der Graf Club edit)


Mi familia+La musiquita del viernes

viernes, 24 de diciembre de 2010

Este sábado es Sant Esteve.
En Cataluña es una celebración igual de importante que el día de Navidad.
En todos estos años nunca se habían dado las circunstancias para que hiciésemos de anfitriones y las celebraciones navideñas se han hecho siempre en casa de mi madre, aunque cada vez menos.
Este año, con motivo de las obras que hemos hecho y con la excusa de que ahora ya tenemos ascensor para que mi abuelo pueda subir, lo íbamos a celebrar en mi casa.


Supongo que a estas alturas ya habréis deducido que mis relaciones familiares son difíciles y lo cierto es que debo hacerlo de pena, por que a cada año que pasa, empeoran.


A pesar de que la celebración amenazaba con ser un día de locos con peleas propias de las familias en estas fechas, cual película navideña con familia disfuncional enfrentada y bonito final feliz de todos nos queremos a pesar de todo, me hacía una ilusión enorme celebrarlo.

Llevamos desde el fin de semana pasado comprando cosas para la comida, esto le gustará a mi madre, esto a mi cuñada, a los peques esto les encantará...


A estas alturas debería estar acostumbrada a todo, pero la ilusión es lo que tiene, que hace presa en uno y ni que le pongan un neón luminoso en los morros que diga BATACAZO se le quita la sonrisa idiota de la cara.
De la cara de por una puñetera vez, vamos a ser una familia.


Ayer por la tarde, primero me enfadé mucho, después grité y grité  e hice gala de mi más genuino estilo de sinceridad brutal, aliñada con mucha decepción y desilusión, para terminar con una dosis extra de a mi no me torea ni Dios. 
Pero el resultado es el mismo; no hay comida.


Por una vez iba a celebrar las fiestas con mi familia, por una vez...
y entonces pensé, mi familia es la gente que me quiere, es la gente que además de quererme, me lo demuestra, lo hace de maneras no tóxicas, de maneras que yo puedo entender, de maneras que me hacen bien, con palabras, con actitudes, con acciones.


Así que poseida por el deseo más ferviente de sentarme a la mesa el 26 con mi familia, llamé a mi amiga F., la conozco desde el instituto, y le dejé un mensaje de persona al borde de una crisis nerviosa en el contestador, invitándola el 26 a comer en mi casa.
Después llamé a mi amiga E., la conocí en un trabajo en el que estuve mucho tiempo, fui su jefa, su compañera y depués su amiga, y sobrevivimos a todo, que no es poco.
Le dije que viniese el 26 a comer.


A la espera de que F. confirme asistencia, el 26 voy a comer con mis dos mejores amigas y con mi lucero del alba, el amor de mi vida, mi compañero del alma.

Y ya está, se me quita la pena, por que desde el último morrón me dije que me iba a concentrar en lo que tengo y no en lo que no.
Y no tengo una familia de sangre que me apoye, una que me cuide.
Pero tengo una familia que te trae comida recién hecha de su casa cuando acabas de salir del quirófano y quisieras estar muerta, que llaman y te preguntan que si te hacen la compra, que te dejan dinero si estás en un apuro, que te escuchan si estás jodido sea la hora que sea, que si hace falta se piden fiesta en el trabajo para venir a consolarte cuando todo te va muy mal, que te acompañan a sacarte sangre por que te da pánico, que van a ver contigo tu película de vampiros preferida a pesar de que sea una mierda para quinceañeras, que te mandan fotos de la saga friki que no va a poder evitar leerse por tu culpa, que te abrazan cuando saben que lo necesitas aunque no lo pidas y tantas, tantas cosas más, que no se pueden enumerar.


Y por eso, el 26 voy a comer con mi familia, aunque no tengamos la misma sangre.


Felices fiestas queridos míos, aprovechad todo lo que tenéis y tratad de ser felices.

 
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Danny Elfman, What´s This?
BSO The Nightmare Before Christmas



Cosas que me tocan los ovarios 6

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La gente que va aun sitio donde es obvio que se van a sacar fotografías, como un museo, como el zoo o como, no sé, un cumpleaños y van y sacan el movil y hacen unas fotos birriosas, descuadradas y sosainas con la cámara del móvil.

¡Si quieres sacar fotos, llévate la cámara, que lo del móvil es una cutrada!

Desde ya pido perdón por si alguno de vosotros, queridos lectores, tenéis esta horrible costumbre que me enerva y me saca de mí misma.
Otro día os dejo que me insultéis a cambio.


*Queda excento del cutrerío sacar fotos con la cámara del móvil en un concierto donde no te dejan entrar con la cámara.

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The Cure, Pictures of you


Maquíllate, maquíllate!!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Hace muchos años, en plena crisis adolescente y acabando de descubrir que la música podía ser el salvavidas que impidiera que me hundiera irremisiblemente, conocí a una persona.
Esa persona, que conocía a otras personas como ella, me dijo:
-Ven con nosotros, nosotros te entendemos, nosotros somos como tú.
Yo, absolutamente deslumbrada por encontrar a gente como yo, me uní de cabeza y nada me importó que el primer requisito para confraternizar con ellos fuese cambiar mi vestuario, total, siempre me había gustado esa manera de vestir.

Primero fue la forma de vestir, luego eran los complementos, el maquillaje, el calzado y un largo etcétera de cosas trascendentes y fundamentales para nutrir el alma con la filosofía correcta, que por algún motivo que desconozco, siempre se centraba en cosas tan relevantes como el aspecto físico.

Luego estaban las categorías de personas, según la autenticidad de tu aspecto, eras más o menos dentro del grupo, se tenía en cuenta tu aspecto de lunes a domingo, si eras de los que ibas a currar vestido de persona normal, perdías muchos puntos.

Y al final, muy muy muy al final de la lista de logros, estaba la supuesta filosofía de vida, esa que te hacía megaespecial, que demostraba que estabas de vuelta de todo, que tú alma inmortal estaba forjada de sufrimiento y de sabiduría ancestral a partes iguales, esa tan moderna que dictaba picos en la boca a chicos y chicas, esa que decía que sufrir mucho y con clase era maravilloso.

Y al cabo de unos meses, muy pocos, te das cuenta de que has cambiado de dueño, pero que todo sigue igual.
Que son los demás los que te dicen lo que debes hacer, lo que no debes hacer, lo que debes ponerte y lo que no, la gente con la que debes ir y con la que no, la música que debes escuchar y la que no...
Pero piensas que ellos te entienden, o al menos, te entenderán mejor que los otros, que los demás, que la masa, y sigues creyendo que tienen algo especial y que si te esfuerzas lo suficiente te lo mostrarán y todas las decepciones habrán valido la pena.
Los defiendes ante los demás, y cuando te critican o cuchichean por tu forma de vestir, por lo que te gusta, te dices que es envidia por que eres tan diferente que sólo pueden envidiarte.

Y al final te das cuenta de que sí, de que eres muy diferente, tanto, que no necesitas demostrarlo, tanto que te da igual llevar una ropa que otra, tanto, que la opinión del grupo te acaba importando tan poco como la de tus padres; tanto, que te das cuenta de que en el fondo, las personas son todas iguales, que las mueven las mismas cosas, los mismos deseos, y que no tiene sentido hacer la guerra contra la normalidad, por que la normalidad no existe, por que vestirte de determinada manera, no te va a mantener a salvo de la vida, no te va a imbuir de una sabiduría superior, tu vida va a ser como la de los demás, exactamente igual.

Puedo entender que la finalidad estética de un determinado modo de vestir, pero de eso a todo lo demás...sencillamente, no me lo creo.
Estuve allí y sé que es mentira.


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Haunted ocean Part 1, Max Richter
BSO Waltz with Bashir

Feo+La musiquita del viernes

viernes, 17 de diciembre de 2010

Mi nueva ciudad no es bonita, ni es glamourosa, ni es moderna.

No es la ciudad a la que todos los guiris quieren venir, por que ni saben que existe, en realidad.

Es una de las ciudades más grandes de España, más que algunas capitales de provincia, tiene una densidad de población mucho más alta que Barcelona, más inmigración que Barcelona, pero curiosamente no tienes esa sensación de agobio al pasear por sus calles que sí tienes en el centro de Barcelona.

Esto es una ciudad dormitorio venida a más, a mucho más, sus fundadores fueron extremeños y andaluces en su mayoría.
Desde que estoy aquí leo todas las novedades que quiero en la biblioteca, por que los ejemplares en castellano tienen meses de colas, pero los ejemplares en catalán crian polvo en las estanterías, algo que no había visto nunca en ninguna de las otras cuatro bibliotecas que he frecuentado en Barcelona.

Los comercios aún están en su mayoría regentados por españoles, no hay tiendas bonitas, ni cafeterías de diseño, ni bares bohemios; aquí todo es funcional y mucho más barato que en Barcelona.
Y más feo; tan feo que a veces me entran ganas de arrepentirme de habernos venido.

Cuando mi madre supo que nos mudábamos se horrorizó, ¿qué, te vas de Barcelona, que te vas al extraradio, que te vas ahí?

Edificio abandonado al lado de la carretera.
En la parte delantera se acumula la basura, algún colchón y barriles de plástico.
El lugar en sí es precioso y entran ganas de imaginar quién vivió ahí y por qué se fueron.
También entran ganas de soñar lo que uno podría hacer ahí con un poco de dinero e imaginación.
La vegetación amenaza con tragárselo todo.
De pequeña mis padres me contaban cuentos chinos para mantenerme lejos del peligro, del estilo si tocas eso te pasará tal o cual.
Durante un par de años viví en un pequeño pueblo y podías encontrar por el campo restos de esta especie de champiñones blancos que véis en la foto.
Como mis padres me habían dicho tantas veces que si los tocabas te electrocutabas, me daba miedo tocarlos hasta cuando los encontraba por el suelo, pero me tenían fascinada.
Cuando veo alguno, sigo fascinada.
Las ventanas rotas de las fábricas tienen un extraño encanto, decrépito y poético.
La puerta a un palacete de ensueño engaña.
Las pintadas invaden todo, tratando de arrebatarle su dignidad.
Traté de sacar una foto frontal, pero la mirada de los habitantes del vestíbulo me hizo temer por mi ntegridad si me atrevía.
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George Winston, Moon


Parc de Can Vidalet+La musiquita del viernes

viernes, 10 de diciembre de 2010

Paseando cerca de la casa de unos amigos encontramos este parque por casualidad.
¿A que es bonito?
































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Orishas, A lo cubano


De como no me convertí en una reputada músico

lunes, 6 de diciembre de 2010

Por algún extraño motivo, cuando era muy pequeña mi familia experimentó un extraño arrebato a la hora de hacerme regalos, que consistió en comprarme una serie de instrumentos musicales de juguete.

Aparte de la pandereta navideña y la zambomba, que eso les caía a todos los críos cuando llegaban las fiestas navideñas, y la flautita de plástico que te compraban en cualquier feria, junto con las castañuelas de plástico, me regalaron una guitarra pequeñita, con cuerdas de verdad que sonaba moderadamente bien, bueno, si sabías tocarla, claro está, que me duró más o menos, lo que tardé en descubrir la barandilla mágica, esto es, la barandilla de la galería, a seis pisos de altura que era la ostia, tú te acercabas, lanzabas algo por encima, luego te agarrabas a los barrotes y veías como practicaba la caída libre hasta espiñarse contra la terraza del principal.
Pues eso, que me duró muy poco y cuando mis padres subieron con ella tras el lanzamiento, no era la misma, para que negarlo.

Me regalaron un pianito de esos de juguete, regalo del que se arrepintieron mucho por que el soniquete de las teclitas dale que dale, me duró lo mío, este no salió volando, sobrevivió y llegada la adolescencia, descubrí que lo que para mi era un juguete, para Depeche Mode, era un instrumento musical, cosas del genio artístico, corrí a buscarlo, no sé bien para qué, por que si en 15 años no había aprendido a tocarlo no iba a aprender ahora, pero ya era tarde, ni rastro de él.

Me regalaron un tambor, bueno, este es un clásico, y puedo decir sin ninguna clase de dudas, que este fue uno de los regalos que más lamentaron, por que lo tocaba con pasión, fervor y salvajismo, ni un atisbo de armonía nacía de mis frenéticos aporreos y me paseaba con él por toda la casa cual Manolo el del bombo en miniatura, hasta que descubrí la barandilla mágica, que ya sabéis, me tenía fascinada.
Lo malo del tambor, es que por veces que lo tirase con cruel deleite, lo recuperaban indemne, hasta que se hartaron y un día decidieron que no bajaban más a por él.

Luego vino el clarinete, sí, habéis leído bien, de pequeña me regalaron un clarinete de juguete que era una una preciosidad y que por descontado yo tocaba con artístico soplido, aunque no acertase ni una sola nota.
También llegaron a odiarlo, pero yo lo adoraba.
Y cuando me cargué los pequeños discos que tapaban las aberturas del clarinete, llegó la armónica, pero no una armónica cualquiera, sino una de verdad, con su estuche, y su pañito para sacarle brillo.

Lo del clarinete es raro, pero lo de la armónica es algo que nunca llegué a comprender, por que es un instrumento difícil, por que costó un potosí y por que yo no me recuerdo con la clásica pataleta delante de una tienda de instrumentos musicales pidiendóles a mis padres una armónica, buaaaaaaaaaaaaaaa, yo quiero una armónicaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, por que seguramente no sabía ni lo que era eso.
La armónica la conservé hasta la adolescencia, jamás aprendí a tocarla, pero la guardé con mucho cariño, después no recuerdo que fué de ella.

Y llegada la adolescencia, mi padre me regaló una guitarra española que había tenido mucho tiempo, por que siempre quiso aprender a tocarla y nunca se puso a ello, crió un montón de polvo encima del armario de mi habitación, por que yo de tocar la flauta y de aprender solfeo de primero de bup no pasé.

Debe ser que tenían muchas ganas de tener a un músico en la família, sino, no me lo explico.


Aquí la prueba de lo de Depeche.
Depeche Mode, Little 15

No me llames bollera+La musiquita del viernes

viernes, 3 de diciembre de 2010

Estaba el otro día merodeando por un centro comercial y terminé en una tienda de bolsos.
Mientras curioseaba por allí, oí la conversación de las dependientas, un par de chicas de veintitantos años, que charlaban animadamente, supuestamente heterosexuales ambas.

Le decía la una a la otra con una gran sonrisa fingiendo cara de indigación,
-Pero oye, ¡¿me vas a llamar tú a mi bollera, por qué he dicho que una chica es guapa?!
y la otra, fingiendo cara de resignación le contesta,
-No, por decir que una chica es guapa, no te llamo yo a ti bollera, te lo llamo por que ha entrado esa chica a la tienda y has dicho, mira que chica más guapa, ¡me acabo de enamorar de ella!
A lo que la interpelada se defendió explicando que las mujeres tenemos una especial perpeción de la belleza de las mujeres sin necesidad de que nos gusten, cosa que los hombres no.

Salí de la tienda tras observar que la conversación había arrancado sonrisas, risas y descojones varios entre la clientela.

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Goran Bregovic, In the deathcar


La musiquita del viernes

viernes, 26 de noviembre de 2010

Serj tankian, Lie Lie Lie


La musiquita del viernes

viernes, 19 de noviembre de 2010

Nine inch nails (NIN), Head Like A Hole


Conversaciones absurdas en las que me meto

lunes, 15 de noviembre de 2010

Las más absurdas que he tenido nunca, sin duda alguna con los evangelizadores urbanos varios que nos podemos encontrar en esta gran y maravillosa ciudad en la que habito.

Y diréis, ¿acaso es obligatorio tenerlas?, pues no, no lo es, pero es que no sé si sabéis que soy muy discutidora y me meto en unos embolaos yo sola que es pa verme y uno de mis embolaos preferidos es pelearme con evangelizadores varios, no sé muy bien por que, la verdad.

El caso es que estoy ya muy bien enseñadita y trato de evitarlos, pero quien tuvo, retuvo y a veces, aunque se me acerque una persona de esas que huelen a biblia por los cuatro costados, irremediablemente me paro para ver que quieren, que en todos los casos es lo mismo; tu alma inmortal, acompañada de tus ingresos, que inmortal sí, desposeída no.

Pues eso, que voy yo con mi musiquita por la calle, y se me acercan un par de chicas para hacerme una encuesta y a pesar de que mi intuición me dice, ¡corre!, yo me paro, me quito los cascos y digo que de qué va la encuesta.
En si misma la encuesta era un documento que debe valer su peso en oro, por que tela marinera las preguntitas que hacías las mozas.
Empezamos con un clásico,
-¿Usted cree en Dios?
Sí, aquí debería haber salido corriendo, pero no, no lo hice.
Que de que Dios me habla, si del de la iglesia cristiana o de la idea de Dios, así en abtracto.
La que habla, la otra solo mueve la cabeza aprobando o desaprobando y sonríe mucho, mientras abraza la carpeta que lleva como si dentro estuviesen las tablas esculpidas con los diez mandamientos, me mira con cara de estar pensando que de que otro Dios puedo estar hablando, me aclara que hablamos del Dios cristiano y le respondo que no, que en el Dios cristiano no creo, pero que sí creo en la idea de Dios.
No entiende por que no creo en el Dios cristiano, le explico que no puedo creer en una iglesia discriminatoria, que basa su doctrina en el miedo y la venganza y ya que estamos, le digo que tampoco creo en el infierno.
Me hace una serie de preguntas de esas absurdas que me dejan un poco descolocada y que no recuerdo, para pasar a preguntarme;
-¿Cree usted que Dios es un hombre o una mujer?
He de reconocer que esto es la primera vez que me lo preguntan así a bocajarro, por la calle.
Yo le contesto que no creo que Dios sea una "persona", vamos que si se tomó la molestia de crear a los ángeles sin sexo, para que él iba a adjudicarse uno, así que no puedo creer que Dios sea una mujer de la misma manera que no creo que sea un hombre.
No me entiende, y se lo tengo que contestar otra vez.
Y entonces llegamos a una de mis preguntas favoritas, el apocalipsis.
-¿Cree usted que cuando el mundo se acabe los justos serán salvados por Dios?
Pongo cara de esto va a ser muy complicado, y le digo que como no creo en el infierno, no veo por que Dios va a salvar a unos pocos y todo eso.
Entonces ella, hábilmente me contesta,
-Ya, pero la Biblia dice que...(ponga usted aquí la versión reducida de cuando Dios se cabree y mande el mundo al cuerno y/o/u Armagedón).
Y yo, viendo que me sale el genio cabezón,
-Es que lo que dice la Biblia para mi tiene la misma credibilidad que cualquier otro libro de ficción.
La encuestadora y la amiga, amarillas de la impresión, pero insiste, y dice,
-¿Entonces usted no cree que la Biblia la escribiera Dios?
Silencio dramático, cara de pepinillo, voz comedida y profunda, gesto afectado y digo,
-Esto...es que la Biblia no la escribió Dios, sino personas.
La encuestadora se ofusca por unos instantes.
-Pero es la palabra de Dios.
Y yo, que me empieza a salir la vena cabroncilla,
-Bueno, eso te lo discuto luego, pero ahora aclaramos lo de la autoría del libro este, que no lo escribió Dios, vamos, que hasta la iglesia lo tiene asumido.
Y ella, que ve que por ahí no vamos bien, dice,
-Bueno, sí, claro, Él no la escribió personalmente, pero es su palabra.
Y yo,
-Bueno, no sé que decirte, un libro que compila textos de distintas épocas, que se contradicen y que son cribados para vender lo mejor posible las ideas de la iglesia, no me parece a mi la palabra de Dios, más bien me parece una campaña comercial.
Me mira ojiplática y trata de recordar de que estamos hablando,ah, sí, del fin del mundo,
-Ya, veo que usted le da importancia al tema científico, pero sabrá usted que hasta los científicos están de acuerdo con que el fin del mundo se acerca y ven probable el apocalipsis.
Ahora la ojiplática soy yo,
-Perdón, ¿qué? que los científicos vean probable el fin del mundo no es lo mismo que que crean que lo va a perpretar el Sr. Dios.
Y ella, que no se rinde,
-Bueno, pero las teorías sobre la creación del mundo...
No la dejo acabar,
-¿El Big Bang, quieres decir?
Ella duda, mira a su compañera, me da la impresión que lo mismo le da que le hable del Big Bang que del Big Ben,
-No, no, yo me refiero a Dios y...
No, que no hable más,
-¿No me irás a decir que la comunidad científica está de acuerdo con que Dios creó el mundo?
Y ella, que no ve ni de donde le caen,
-Sí, sí, claro, muchos científicos dicen que...
Mira, me acabo de acordar que tengo cosas que hacer y esta no es una rival digna,
-Sabes que te digo, que me has parado diciéndome que me ibas a hacer una encuesta sobre estudios teológicos y lo que quieres es venderme un producto que yo no te voy a comprar.
Hasta otro rato y buenas tardes.
Se despiden las dos con caras compungidas, me pongo los cascos y me voy con mi musiquita a otra parte.

Depeche Mode, Blasphemous Rumours



Unheilig, Armagedon

Los dependientes del sexto sentido+La musiquita del viernes

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hemos cambiado el estudio de sitio, o lo que es lo mismo, lo que era la galería ahora es el mini estudio y ya tenemos allí todo lo que de ordenadores se trata.
La galería está al lado de la cocina y no tiene puerta ni la puede tener por que hemos metido el calentador de gas, así que los gatos campan a sus anchas por el estudio.

El primer balance no ha sido muy bueno, dejé cargando el mp3 en el portátil y por la mañana uno de los auriculares estaba reducido a su mínima expresión, o sea, que el gato se lo había comido.
Me pillé un cabreo de narices, por que son de esos auriculares que llevan sujeción para que no se te caigan de las orejillas, por que los cascos de botón los diseñó alguien que no me tuvo en cuenta y somos incompatibles, y me suele costar un huevo encontrar unos así que no valgan lo mismo que el mp3 completo.
Después de cabrearme me dije,
-mañana te compras otros,
por que por descontado, el casco mordido está inservible.

Pues nada, salgo del curro y me voy a una tiendecita grande al lado de mi casa donde mi medio se compró los suyos hace unos meses, a precio de oro, pero muy apañados.
Miro los que tienen y veo que los del medio no están, pero hay unos de oferta a un precio humano y razonable, así que me los pido.
El dependiente, un argentino muy saleroso me los saca del expositor, me los pasa por el lector, me comunica el precio y me dice,
-Para usar ahora, ¿VERDAD?- léase el verdad con un enfásis considerable, acompañado de una mirada intensa y una mano agarrando unas tijeras dignas de un podador de adedules.
Yo que me quedo mirando las tijeras, los auriculares, y pienso que debo de tener una cara de adicta impresionante para que el buen dependiente haya creído que no puedo soportar ni un minuto más de mi existencia sin una nota que llevarme a la oreja.
El caso es que aunque uno de los auriculares está inservible he ido y he vuelto del trabajo escuchando música, con un solo casco, eso sí, pero enchufada, vamos y justo antes de entrar en la tienda me he quitado los auriculares y he guardado el mp3, por que me parece el colmo del yonquerío ir a comprate unos casos con los cascos hechos mierda a sustituir en las orejillas.
Le he dicho que no, que no eran para usar ahora y me ha mirado como pensando si le estaba diciendo la verdad, pero la verdad VERDAD y me los ha metido en una bolsa nada convencido, por cierto, de que estuviese siendo sincera.
Que sí, hombre, que sí, que en esos momento iba loca por escuchar al menos una canción en estereo, pero que no le voy a pedir que me abra los auriculares allí mismo, que yo tengo algo de dignidad, aunque a veces no lo parezca.

Pues eso, que he salido de la tienda, con los cascos nuevos en el bolso, los viejos en el mp3 y el mp3 en el bolso, por que iba a la ferretería a comprar y está como a 2 minutos y tardo más en encenderlo y apagarlo que lo que tardo en llegar.
Entro y digo,
-Quiero la cosa esa que sirve para pegar cosas a la pared. ¿Me has entendido?- esto último para asegurarme que ha podido dilucidar mi críptica petición, que trabajando en una ferretería debe de ser fácil, pero nunca se sabe.
El chaval, que nos tiene muy vistos últimamente y con el cual hemos vivido un sinfín de momentos variados, me dice que sí y me saca el producto en cuestión.
Efectivamente, eso es lo que estoy buscando.
A su lado está la mujer del dueño que mira el producto con curiosidad y pregunta que qué es eso, el chaval se lo explica y ella se queja de la modernidad de la gente que ya no quiere hacer agujeros en la pared.
Lo cierto es que hacer un agujero en la pared de baldosas del estudio con una chincheta, no es fácil y hay que buscar alternativas, pero no se lo digo, sólo sonrío en modo clienta educada que piensa que eres mema.
El chaval le explica que de agujeros nada,
-Esto es para pegar los posters del Super pop- y lo dice así, con mucha gracia el cabroncete, mirándome con una sonrisa inculpatoria.
Yo le contestaría pero es que resulta que la pasta del demonio esta es para pegar un poster de música, precisamente, que se me ha metido entre ceja y ceja que tenemos que pegar en el estudio por que sino me moriré ipso facto y me siento un poco fan de super pop en esos momentos con la perra que me ha dado con el poster de los cojones, así que me limito a sonreir con cara de clienta que piensa que eres un niñato al que quiere estrangular.

Tenía que ir a por más cosas, pero pensé que ya estaba harta de dependientes clarividentes y me fui a casa.
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The veils, Vicious traditions


Waltz with Bashir o la reinvención de la memoria

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Conoces esa sensación cuando te hablan de una película y piensas que te va a gustar y antes incluso de verla, justo cuando empieza y sólo estás en los créditos, estás seguro de que te va a encantar?
Pues eso es lo que me pasó con Vals con Bashir, una película que conocía hacía tiempo y que aún no me había decidido a ver, en parte por que mi medio pomelo estaba seguro que era una de esas pelis de gente donde cuentan lo mucho que sufre la gente.

Sin embargo, todo llega y al final lo convencí de que no era un dramote y que valía la pena verla y bla bla bla.

Vals con Bashir nos cuenta dos historias.
La de su director, Ari Folman, que tras hablar con un amigo suyo y que este le cuente un sueño terrible que lo acosa desde los 20 años, descubre que no guarda recuerdos de su participación en la Guerra del Líbano del 82.
Tras este descubrimiento emprende un camino para recordar que hay detrás de ese vacío, entrevistándose con personas que estuvieron en esa misma guerra, incluídos algunos amigos suyos.

La otra historia que nos cuenta, es la de los mecanismos que utiliza la memoria, primero para salvaguardarnos de lo inasumible y más tarde para decirnos que ya estamos preparados para recordar.
Se analiza con bastante detalle un hecho que a primera vista puede llamar la atención; cómo una persona puede olvidar parte de lo que le pasó en una guerra, pero también nos habla de otro hecho aún más formidable.
Cómo reinventa la memoria una historia distinta para mantenernos a salvo.

De ambas cosas ya nos hablaba Boris Cyrulnik en sus estupendísimos libros, Los patitos feos y El murmullo de los fantasmas, donde arranca explicando como niños supervivientes de los campos de concentración nazis, como él mismo, pueden llegar a ser personas adultas sanas emocionalmente y nos habla del fenómeno de la resiliencia.

La película le sirvió al director para realizar un viaje de adentro hacia afuera, que culmina con las escenas finales de lo inasumble; la masacre de Sabra y Chatila.

Hay que verla, por que aunque nos cuenta una historia terrible, lo humano prima sobre la violencia, por que es delicada y ligera, por que arriesga con una animación muy vistosa y dinámica, por que tiene una banda sonora maravillosa y unas escenas de una belleza sobrecogedora.

Después de verla, ya nunca podréis olvidar el mar de Beirut de noche, iluminado por las tenues luces de las bengalas.


Orchestral Manoeuvres in the Dark (OMD), Enola Gay


Winter, Unheilig

sábado, 6 de noviembre de 2010

Me cuesta un poco encajar algo tan navideño/nevado teniendo en cuenta que estos días en Barcelona hemos remontado temperaturas y hay momentos en que hasta yo me quejo de que hace calor, increíble, pero cierto, noviembre y yo tengo calor.

No lo voy a decir, no, no, no, Navidad, nieve, blanco y negro, un tio calvo, lotería...
¿Qué?, ¡si no le he dicho!



El enlace por si no se ve, aquí.

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