Acné juvenil

lunes, 19 de julio de 2010

Hay un dicho que reza, nada nuevo bajo el sol, o lo que es lo mismo, que hace mucho que todo fue inventado.

Yo tuve una adolescencia clásica.
O sea, me sentía incomprendida, mi familia era fuente de inquietud más que de ayuda y viví perturbadoras transfotmaciones físicas que en nada me ayudan a superar ese terrible estado en el que vivía sumida.
El peor, el acné juvenil.

Mi madre hizo todo lo que estuvo en su mano para curarlo, incluso permitió que utlizásemos la medicina convencional, lo nunca visto hasta ese momento, vamos, aunque la medicina convencional lo único que me ofrecía eran tandas de antibióticos de tres meses o la pastilla anticonceptiva.

Al final, el acné se fue cuando quiso y no podemos considerar que ningúno de los muchos tratamientos que seguí, fuera responsable de ello.

Casi 20 años después, descubro que cambiar de métodos anticonceptivo tiene sus desventajas.
Al cabo de un par de meses me adentro en aquel episodio horrendo de mi adolescencia, la superficie cubierta de acné, ya no tan juvenil, gana terreno día a día y no parece que vaya a remitir en breve.
Pasa un mes, pasan dos, pasan tres y llego a la conclusión de que una adolescencia en la vida, es suficiente y empiezo a cavilar.
Si bien es cierto que nada me quitó el acné, recuerdo claramente que hubo una cosa que me ayudó mucho a mantenerlo a raya; ¡¡¡¡el agua de Carabaña!!!!

Algunos diréis, ¿el qué? y otros, diréis, ¡ah, sí!, agua de Carabaña, esa cosa quasi milagrosa.

Cuando yo tenía 15 años, el agua de Carabaña ya era algo antiguo, era uno de esos remedios caseros que utilizaban nuestras abuelas ante cosas como el cané, los picores de la piel, o el estreñimiento.
Constaba de dos productos, el agua, que se aplica sobre la piel con un algodón y se deja secar o bien se toma una cucharadita sopera en ayunas.
A mi me tocaron las dos cosas, era algo repugnante que me dejaba el estómago revuelto durante media mañana.
Y la pastilla de jabón, que cómo sin duda habréis adivinado, es para enjabonarse las partes afectadas, ya sea cara, escore, brazos o espalda, o todo ello.

Llegué a odiar el el agua de Carabaña como he odiado pocas cosas en mi vida, debe ser precisamente por eso que fue casi en lo primero que pensé.
Me planté en la farmacia y salí con mi kit milagroso de agua y pastilla de jabón.

En una semana el acné pasó de ser una plaga bíblica, a algún granillo despistado.

Nunca pensé que diría esto, pero sí, me declaro fan y adoradora del agua de Carabaña.


6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Me alegro. Eso son buenas noticias.

Candela dijo...

Creí que ese agua ya no existía. Lo escuchaba en anuncios de la radio cuando tenía 3 o 4 años!!!! Recomendaré tu remedio si conozco a alguien con ese problema :)

emejota dijo...

Cuantas cosas más sabríamos si no se hubieran perdido tantos conocimientos antiguos. Un abrazo.

Ender dijo...

Sí María Jesús, escapar de la segunda adolescencia caneril sólo pueden ser buenas noticias :DDDDD

Candela, yo cuando fui a comprarla pregunté si aún la vendían, la farmacéutica me dijo un siiiii, de esos, pero tú que te has creído :DDDD

Emejota, creo que actualmente se está abogando bastante por terapias naturales que precisamente recuperan el saber popular de nuestras abuelas.
Todo vuelve :D

Anónimo dijo...

Comprar Agua de Carabaña pacoreoba@hotmail.com
Precio botella de 250 ml. 9 €

Oscar Otermin Afaro dijo...

Hola. Mandé hace días un email a pacoreoba@hotmail.com y no he recibido respuesta. Alguien sabe si sigue vendiendo?

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