La mochila mágica (otra aventura del Capitán Empanada)

lunes, 7 de diciembre de 2009

El Capitán Empanada es una fuente inagotable de aventuras que compartir y yo, como su cronista oficial no puedo permitir que dejéis de conocerlas.
Como ya os conté, los superhéroes van al trabajo en transporte público, están muy concienciados con el cambio climático y además, ir en trasporte público les garantiza un montón de aventuras y cabreos varios, así reutilizan la mala leche que se pillan en TMB en energía para salvar el mundo.
Aparte de los gloriosos trasportes públicos, utilizan otros, concertados por empresas varias que los llevan a las reuniones que celebra el sindicato de superhéroes, donde revisan las horas trabajadas, si se les aplican bien los pluses de nocturnidad, peligrosidad y si sus pijamas, perdón, uniformes, cumplen la normativa vigente en cuanto a elasticidad, traspiración y comprueban cosas tan elementales como que sean impermeables, ignífugos y que no se les haga un siete en ninguna parte noble a la menor refriega, nadie desea verle la ropa interior a un superhéroe, o, esto, bueno, es cierto, ellos la llevan siempre por encima de los pantalones, así que mejor aún, nadie desea ver lo que llevan debajo de los calconcillos y los pantalones, por ese orden, los superhéroes.
A lo que íbamos, nuestro Capitán Empanada regresaba de la reunión quincenal de superhéroes de la provincia de Barcelona y como el trayecto es largo y los superhéroes madrugan mucho se quedó traspuesto un buen rato. Justo cuando abrió un ojo para ver por donde estaba vió que llegaba a su parada y raudo y veloz, se levantó, agarró su mochila, sí, esa donde lleva sus cosas de superhéroe, ya os expliqué para que la necesita, de la parte superior de los asientos de su autocar y bajó pitando.
El caso, es que para llegar a su casa le quedaba un buen tramo que realizaría en metro al cual accedió, pagando su billete, por descontado.
Una vez sentado en el metro, para amenizar el trayecto abrió la mochila buscando el libro que se había traído para leer, en este caso se trataba del bet seller, bueno, al menos entre los superhéroes, llamado El enmascarado rosa, una novela que iba de un superhéroe misterioso cuyo pijama, perdón, uniforme, era completamente rosa, con una franja morada a los lados y que tenía a la ciudad y al gremio de superhéroes muy intrigado, sobretodo por el color que había escogido para su indumentaria y al final resulta que el enmascarado es una apuesta superheroína y por eso va de rosa y claro, os preguntaréis, si va tan arrapada como van los superhéroes ¿cómo es que no notan que es una mujer? pues os lo digo, por qué resulta que la superheróina es hija de un millonario que tiene una multinacional de chorizos ibéricos y con el dinero de papá se hace construir un escudo de neutrones irradiados con magnesio que funciona con un dispositivo que se controla desde una boina y hace que se cree una ilusión óptica que logra que todos vean lo que ella quiere, y ya de paso, tampoco le vean la boina, sino ya me contaréis, menudo glamour patrio.

Bueno, que me he desviado un poco, pues nada, que el Capitán Empanada se disponía a coger su libro de la mochila, la abrió y en vez del libro encontró (chan, chan, chan) UN BOCATA CHOPPED!!!!!. No podéis imaginar el estupor del Capitán Empanada, más que nada por qué a el chopped no le gusta mucho, si al menos hubiese sido un bocata de tortilla de calabacín, pues mira, pero de chopped, ¡ni hablar!, así que convencido de que aquello era un error cerró la mochila y la volvió a abrir esperando que el bocata se hubiese convertido en su novela pero no, ante el asombro creciente de nuetro superhéroe el bocata persistía en su condición de bocata, que se negaba a modificar su forma física, vaya. Llegado este punto el Capitán Empanada, cerró y abrió frenéticamente su mochila varias veces más, pero ese debía de ser el bocata de chopped más cabezón del mundo, por qué allí seguía, burlón y desafiante, así que el Capitán Empanada decidió investigar un poco más a fondo en la mochila, descubriendo que las llaves de su casa tampoco estaban, ni el paquetito de cigarros (esto, sí, el Capitán Empanada fuma, es un hábito muy poco digno de un superhéroe, pero fuma), así que una cosa estaba clara; esa NO era su mochila.
Tras descubrir tan abrumadora realidad empezó a elucubrar qué podía haber pasado, estaba claro que él conocía muy bien su mochila, la tenía grabada a fuego en su mente, así que alguna otra cosa debió haver pasado y él tenía una idea muy clara de quién podía estar detrás de este tema.
La Megatorrijaquellevaesteniñoencima había atacado de nuevo, pero ¿cómo?, ¿cuando?, el porqué estaba claro, para que el Capitán Empanada no pueda saber como acaba la novela que está leyendo, con lo enganchado que está el pobre, necesita leer las páginas de ese libro tanto como el respirar, y, ahora, ¿qué podía hacer?, ¿dónde estaría su mochila?, ¿recuperaría algún día su mochila?, ¿cómo iba a entra en su casa?.
Abatido, prosiguió en el metro, mirando en el interior de la mochila, tratando de encontrar alguna solución a tan triste situación y acordándose de la parentela de La Megatorrijaquellevaesteniñoencima.
Además tuvo que esperar a que su chica llegase para entrar en casa, lo cual no es muy digno para un superhéroe y mientras esperaba decidió que a la mañana siguiente, iría de nuevo a la sede donde celebraban sus reuniones para exponer su caso con los compañeros que allí pudiesen haber y de paso, para ver si alguien le prestaba la novela que tando deseaba terminar.
Así que allí estaba nuestro superhéroe preferido, en la parada del autocar, esperando pacientemente y de repente vio a un joven que se acercaba zarandeando una mochila negra, que era sospechosamente parecida a la suya, tratando de captar su atención. Cuando estuvieron el uno frente al otro, el joven le dijo:
-Me parece que
ESTA es tu mochila y que ESA que llevas ahí, es la mía.
Un silencio tenso se cernió sobre ambos y si la vida de nuestro super héroe hubiese sido una película hubiese sonado una música de suspense, pero como esto es la vida real, sólo sonó una canción de regetón de un coche que pasaba por allí, además, de letra un poco grosera.
El Capitán Empanada abrió la mochila que le tendía el joven y efectivamente, allí estaba su libro y sus llaves lo cual lo impactó sobremanera. Entonces el Capitán Empanada tendió la mochila que había traído y el joven verificó que aquella era su mochila; intercambiaron un asentimiento de cabeza y subieron al autocar.
Y mientras el autocar se dirigía a su destino, el Capitán Empanada no pudo menos que preguntarse si, ¿no sería aquel joven un secuaz de su temible mega adversario que le había dado el cambiazo a su mochila?, o mucho peor, ¿no sería el propio Megatorrijaquellevaesteniñoencima con algún astuto disfraz que encima quería boicotear las reuniones de los superhéroes?.
Fuese como fuese, no iba a perder a ese tipo de vista en un tiempo.

11 comentarios:

Candela dijo...

jajajajajajaja, el héroe y el antihéroe vuelven a la carga. Simpáticas historias las del Capitán Empanada y su adversario Lamegatorrijaquellevaesteniñoencima.

mariajesusparadela dijo...

Identificación perfecta de la mitad de la humanidad.

diego dijo...

Muy bueno, Ender, no he dejado de reír mientras leía las desventuras del Capi Empanada :D Ahora aguardo impaciente las nuevas entregas, pero antes voy a terminar la novela Los hombres que no amaban a las mujeres, que me tiene enganchao, por si me cambian la mochila o aparece el megatorrija ése. Estos superhéroes son la leche...

Juan Luis T. dijo...

Endercita, no dejas de sorprenderme. Me he estrujado el impermeable para adaptar Lamegatorrijaquellevaesteniñoencima a mi forma de llevar los leotardos, pero no me cabe.

Lecheeees.

Ender dijo...

Candela, es que es un super héroe muy majo :DDDDDDDDDD

María Jesús, tantos empanados hay??? :O

Diego, pues aventuras hay unas cuantas y estoy segura de que nos va a dar nuevas entregas muy pronto :DDD
Yo voy por el de la cerilla y el bidón de gasolina, pero no lo llevo en la mochila por si acaso :D

JL, no sabía que tú también llevabas pijama, digo uniforme de super héroe :P

diego dijo...

¿El bidón y la cerilla? En él ando yo, en la página 253 para ser más exactos. Siempre despotriqué de los best sellers, pero tengo que reconocer que éste me tiene enganchado...

Ender dijo...

Bueno, yo aún no he llagado ni a la 200, pero todo se andará :DDDDD lo estoy leyendo en casa, por que para llevarlo encima pesa demasiado :S

Daisy dijo...

ya me contaréis...yo me leí la de los que no amaban a las mujeres...

yo me siento identificada totalmente con el capitán empanada...

Un libro podría escribir con mis gigatorrijas...

Un beso para el capi y mucho ánimo, es un incomprendido...es lo que tenemos los héroes...No, no me hagas la pregunta, yo no llevo pijama

Ender dijo...

Y vas a leer los siguientes?

En serio eres tan empanada como el capi? :O

De incomprendido nada, que yo lo comprendo, me choteo, pero lo comprendo.
Por cierto, yo también soy una super heroína, no se lo digas a nadie, y tampoco llevo el pijama por la calle.

Por cierto, está esta otra entrada, donde puedes leer otra aventura del capi, http://nologroacostumbrarmeaunaseradulta.blogspot.com/2009/11/capitalismo-extremo-otra-aventura-del.html.
Sí, sí, algún día de estos aprendo a poner enlaces :D

Daisy dijo...

No funciona ese enlace...

voy a ver si soy capaz de encontrarla por mi misma

Ender dijo...

Es que no es un enlace, es solo la dire sin link, por eso decía lo de que algún día aprendería a poner enlaces :D

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