Lejos de casa

lunes, 21 de junio de 2010

I. es rumano, hace unos tres años que está viviendo en España.
A veces tiene trabajo y a veces no.
I. como otros tantos rumanos, llegó a España sin nada y apenas tiene estudios.
Es un buen chico, muy trabajador, responsable, tranquilo.

I. conoció a una chica en su aldea remota; esa chica le gustaba mucho pero ella tenía muchos pretendientes y no le hacía caso.
Durante un tiempo I. trató de acercarse a ella, de conquistarla, pero I. era muy poca cosa para ella y siempre lo rechazaba.
Pasados los años I. se encontró con esa chica en España, ella se alegró mucho de verlo, vivían cerca, él también se alegró mucho de encontrarla.
Ahora era ella la que le pedía quedar para verse, era ella la que estaba sola y quería su amistad o tal vez algo más.
Pero para I. esa chica ya no vale nada, ahora es una puta, una vulgar y ruín puta, ahora él es más que ella, ahora se puede permitir el lujo de rechazarla, incluso de sentir desprecio por ella.

Y la chica tiene que olvidar a I. olvidar el tiempo en que los hombres la pretendían, olvidar el tiempo en que ella era una mujer y no solo una puta.
Tiene que olvidar su dignidad.

Y después de encontrase con I. se da cuenta de que nunca se está suficientemente lejos de casa.

8 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Precioso, Ender: maravillosamente expresado en bien poquitas palabras.
Un inicio bonito y un perfecto final.

Ana dijo...

Muy bonito y muy duro a la vez... como la vida misma...

Candela dijo...

Bien contada esa historia triste, clara y en pocas palabras. Dos víctimas más.

Daisy dijo...

Tristes historias las de la inmigración. Mucha soledad y mucha cultura ancestral.

Y muy poca solidaridad

Me gustan estas entradas tuyas que nos hacen reflexionar

Besucos...te escribo

Chelo dijo...

MUY BONITO, la dignidad no debería perderse nunca, pero la vida, da tantas vueltas y se pone tan oscura que a veces es inevitable acordarte de que eres persona

emejota dijo...

Magnífica narración. Es la puta realidad de nuestra sociedad, reminiscencia de lo peor de nuestro pasado. Un abrazo.

diego dijo...

Ender, tus historias siempre van más allá de donde acaban tus palabras... No sé qué moraleja sacar de tu historia, no me decido por ninguno de los personajes, quizás lo ideal hubiera sido que se hubiesen encontrado el él de entonces con la ella de ahora...

Ender dijo...

María Jesús, supongo que hay poco que añadir, la historia habla por si sola.

Ana, como la vida misma, la vida injusta que nos empeñamos en perpetuar entre todos...

Candela, me pregunto si hay grados en la escala de víctimas, tú que crees?

Daisy, la inmigración demuestra que el mundo es un lugar muy pequeño a pesar de todo.

Chelo, y debe doler acordarte de que lo eres.

Emejota, eso es, nuestra sociedad que avanza a paso de caracol en tantas cosas importantes...

Diego, todas las historias van más allá de su narrador.
Me gusta compartir con vosotros las cosas que más me llaman la atención, o como esta, que me lastimó conocerla tan de primera mano.
Yo por descontado, me quedo con ella, siempre me quedo con la puta, por que no se nace puta, te convierten en ella.

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