Exfumadora

lunes, 7 de febrero de 2011

Aunque el tema del tabaco es un tema que me saca de mis casillas de persona razonable y comprensiva, hoy ni voy a hacer sangre con el tema del tabaco, ni voy a hablar de la ley de marras que hemos estrenado con el año nuevo, más que nada, por que a estas alturas, ya se debe haber dicho todo lo decible, en un sentido y en el otro.

Yo soy exfumadora, es decir, por definición popular esa persona que ahora, superada su adicción, es una mezcla entre un Gremlin, el AntiCristo y un judío converso.
Muchas son las veces que he tenido que escuchar después de que sepa que soy exfumadora, todo tipo de lindezas orientadas en esta línea.

Y la verdad es que no, que no soy más papista que el Papa por que sea exfumadora, en mi caso que ya era así cuando fumaba.

Mi mamá y mi papá fumaban, mi mamá no mucho, mi papá bastante más.
Cuando mi mamá se quedó embarazada dejó de fumar y ya no fumó nunca más.
Mi papá fumó toda la vida, delante nuestro, en el coche, en casa y sobretodo, en el bar donde nos metía todo el santo día cuando tocaba finde con papá, eso sí, acompañado de muchos otros adultos fumadores.

Gracias a Dios mis amigas no fumaban, pero los padres de algunas sí, tanto daba que fuésemos tiernos infantes en pleno desarrollo, se fumaba por que el principio sagrado de todo esto es; me apetece fumarme un cigarro y me lo fumo.

Cuando llegué a la adolescencia odiaba con cada poro de mi ser el tabaco, por que el humo me hacía mierda las alergias y sobre todo, por que hacía que me pillara unas faringuitis de no te menees.
La disyuntiva era jodida, o voy a la disco con mis amigas y sociabilizo que bastante rara y asocial soy ya y me lleno los pulmones de humo o me quedo en casa, o en la plaza o donde sea, pero sola.
De los 13 años a las 16 salía a unas tres faringuitis por mes. 

Me habían repetido tantas veces que si fumas la tolerancia al humo de tu cuerpo, crece de manera asombrosa, que cuando ya no podía tragar más humo ajeno me dije; mira, no pierdes nada por intentarlo.
Y así es como empecé a fumar.
Nunca tuve adicción, nunca fumé demasiado, nunca tuve el mono si me faltaba el tabaco, nunca bajé a media noche a comprar por que se había acabado, nunca le pedí un amigo para el camino.
Y el humo, dejó de joderme viva la garganta.
Pero el humo me siguió molestanto igual que antes y el olor también.
A pesar de ser fumadora, a menudo tenía que salirme de los sitios por que los ojos me lloraban y no podía mantenerlos abiertos y por descontado, todas las noches la ropa a lavar por que el olor nunca dejó de parecerme asqueroso.

Pasados sólo 4 años, empecé a tener crisis de dolor en la garganta que me tuvieron un año de arriba a abajo y que nadie sabía diagnosticarme, hasta que un día un médico novato me dijo que con mis antecedentes y mi garganta, si no dejaba de fumar estaba lista.
Dejé de fumar en una época donde se podía fumar en casi todas partes, por lo que seguía tragando el humo ajeno.
Es decir, sacrifiqué una cosa que me hacía mal pero también me daba una parte de placer pero seguí cargando con la parte más dañina para mi cuerpo por parte de los demás. 
Por que sí, yo era fumadora, pero lo que yo quería era fumarme solo mis cigarros, no los míos y los de toda la discoteca, toda la empresa, todo el restaurante y así en todas partes menos en los trasnportes públicos, el médico y poco más.
Y después de algunos años de no fumo de manera habitual para no hacerme mierda pero me fumo uno de vez en cuando, llegó la fase del asma, que es en la que estoy ahora.
Si antes el humo me molestaba por las alergias ahora me producía un dolor atroz en los pulmones que me duraba varios días.

¿Y todo esto por que os lo cuento?
Pues por que cuando era fumadora me parecía genial que no se pudiese fumar más que en la casa de uno, de hecho, yo deseaba que saliese una ley que prohibiese el tabaco en todas partes ya hace más de 10 años, pero ahora que ni fumo, ni soporo el humo, estoy tan tan tan contenta, que no quepo en mi de gozo.
Lamento eso sí, dos cosas; que no se prohibiese fumar antes y que no se haya hecho una ley decente para ello, por que esto no es una ley, es una chapuza.

Ya os he dicho que mi intención no es hablar de la ley, pero sólo me gustaría lanzaros una pegunta.
¿Por qué es necesario hacer una ley que proteja a la mayoría de la minoría?
Creo que a estas alturas todos sabemos que el tabaco es malo, que el tabaco mata, sin embargo, al final y después de todo, hace falta que nos prohiban algo en lo que casi todo el mundo está más o menos de acuerdo.
Si la convivencia y el respeto fuese posible, no harían falta leyes como estas, que insisto, están mal hechas y son un parche, pero que nacen de una necesidad bastante patente.

Cuando el civismo y el respeto sean lo suficientemente comunes, no hará falta que nos cabreeemos con los políticos por que hagan malas leyes, por que tampoco nos hará falta que nos prohiban algo tan estúpido como esto.

4 comentarios:

Ignacio dijo...

"¿Por qué es necesario hacer una ley que proteja a la mayoría de la minoría?"

Pues porque todos (mayorías o minorías) tenemos los mismos derechos.

Lourdes dijo...

Mi respuesta es la misma que Ignacio.

Yo he vivido la misma experiencia que tú solo que mi madre no fumaba, mi padre sí.

Yo nunca tuve adición al tabaco, jamás me tragué el humo de mis pocos cigarrillos fumados.

Y sin embargo mi opinión es en cierto punto contraria a la tuya.

Tampoco entro en la ley... sí en la sociedad, esa sociedad que o las cosas son blancas o negras, que como un péndulo va dando bandazos de un lado a otro sin encontrarle las tonalidades a los colores opuestos...

Esas-os hipócritas que viven en lugares contaminados, felices de encontrarse en el lugar privilegiado del centro de las ciudades, se meten en el cuerpo alcohol o miran como se los mete el de al lado y le rien sus gracietas, se apuntan los fines de semana a tropecientos vinos y copas duras, además de otras contaminaciones varias... y luego se horrorizan y se dan codazos, murmuran y miran con malos ojos cuando a su lado pasa un fumador con un pitillo en la mano, como si de un apestado se tratara.

Ese tipo de sociedad es la que me recuerda a las beatas de velo y rosario en mano de mi época.

Conste que ni fumo ni bebo alcohol...pero tengo muy claro que hay algo que se llama tolerancia mutua, respeto al que fuma y al que no fuma.

Que la ley proteja al que no fuma me parece perfecto.

Que la sociedad cargue tintas sobre el que fuma, en mi opinión está fuera de lugar

Ender dijo...

Ignacio a lo que me refiero es por que siendo todos adultos y conscientes, necesitamos que se nos pongan unos límites que ya sabemos que existen.
La respuesta imagino es que a la gente le importa una mierda los demás mientras puedan hacer lo que quieran, nos pasa a todos a cada uno en un o varios ámbitos.

Lur, no sé como se fuma sin tragarse el humo XD
Me llama poderosamente la atención que te molesten más los intolerantes antihumo que el hecho de haber tenido que tragar el humo hasta hace nada, la verdad.

A mi las opiniones de la gente me pueden parecer bien, mal, o regular, pero me afectan más las acciones, en este caso, fumar y tener que fumar el cigarro de los demás en un restaurante, bar, etc, sin quererlo.

Ignacio dijo...

"me afectan más las acciones, en este caso, fumar y tener que fumar el cigarro de los demás en un restaurante, bar, etc, sin quererlo."

Pues precisamente con esta nueva ley ya no te verás afectada por esa circunstancia. ¿Porqué entonces te parece una ley tan mal hecha y tan chapucera?

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