Mi vida es un infierno

viernes, 13 de diciembre de 2013

Hace mucho tiempo que no escribo, os preguntaréis si estoy viva (o no) y qué me ha pasado.
La respuesta es muy sencilla; mi vida es un total y completo infierno.

Por mucho que te hayan dicho y por mucho que te hayas mentalizado, nadie te prepara para lo que estoy sufriendo, mi vida se ha convertido en una lucha continua, en un sinvivir, ataques de pánico, carreras por la calle, peleas en cualquier parte, me siento como un león en la selva luchando a vida o muerte, a cada instante.

Es complicado decirlo, atrevido y hasta arrogante, pero he de confesar que...mi hija es demasiado guapa, demasiado simpática y demasiado salá.

Oh, qué bien, estaréis pensando, o tal vez, anda exagerá, ya será menos y yo os digo, no, no es para menos y de bien nada, ni os imagináis el tremendo esfuerzo que deben hacer los padres de una criatura como la mía.
Mando a Papá Calamar a por un par de cosas a la tienda de al lado, 5 minutos, 10 a lo sumo se tarda en hacer el trámite, y sin embargo él llega media hora después, despeinado y ojeroso y me dice con un hilo de voz:
-Lo siento, es que todos querían ver al Pececito de Mar, todos querían tocarla y que les sonriera, ha sido terrible, no me dejaban irme.
Y esto no es una excepción no, esto pasa cada día, todos los días, así cerramos la puerta de casa a nuestras espaldas, creamos escenas de pánico e histerismo allá a donde vamos.
Como el día que la antipática vecina del segundo que sólo se paraba para meterse con nosotros, le dió al ascensor, paramos en su planta pero íbamos llenos, cuando nos vió se dió cuenta, dejó que se cerrara la puerta y en el último instanté recordó a nuestra hija y entonces, abrió la puerta de una ostia y gritando presa del pánico se metió dentro del miniascensor vociferando:
Y la niña, y la niña, quiero ver a la niiiiiiiññññaaaaaaaaaaa!!!!!!!!

Es tal el poder de convocatoria que tiene, que en el metro he de levantarme para bajar una parada antes, por qué sino, no llego a las puertas a tiempo de la de veces que nos paran de lo que va del asiento a la puerta del vagón.
Las abuelas del barrio ya no dan la vuelta a la manzana, persiguen el carrito o al progenitor porteador tal cual nos ven salir del portal.
La gente del barrio ya no va a hacer las bravas o a tomar el café del domingo de la mañana, vienen a sentarse en la mesa de al lado a ver si les cae una sonrisa de nuestra retoña.
Es que lo suyo es tan exagerado que hasta los chicos adolescentes se paran a mirarla, chicos adolescentes!!!!! el no va más del antibebé, hasta ellos babean embelesados ante los ojazos de mi niña.
Estamos agotados, el día que no salimos a la calle, hay manifestaciones frente a nuestro balcón, desde los terrados vecinos nos ponen pancartas, de verdad que no podemos más!!!

Es por eso que no tengo tiempo para nada, pero para nada de nada.


*Estoy loca de atar, lo sé, pero soy una loca feliz.

4 comentarios:

diego dijo...

Desengáñate, Ender. La persecución cariñosa que hacen a tu hija es por el hecho de ser un ser en vías de extinción (En España ya muere menos gente de la que nace) :) Ahora en serio, enhorabuena, tenéis una hija preciosa, de mirada y ojos espectaculares.

la gata dijo...

Joé, esa niña es toda mirada.
El día que se pinte esos ojazos con una raya negra seguro que paraliza aún más el mundo.
Dale un besito de mi parte.

Lourdes Izquierdo dijo...

Hola guapa....sigue precioso el gremling . Por si se me olvida feliz cumple por adelantado...la verdad es que tiene poderes la niña mira que hacía tiempo que no me acercaba yo aquí . Seguro que son esos ojazos.Bsucos

Ana dijo...

Ojazos!!! No me extraña nada, lo único que te puedo decir: ¡Prepárate para cuando esté en edad de merecer! Los moscones van a acudir a tu puerta que los vas a tener que quitar con un palo, ja,ja,ja... Preciosa la pequeña, un besazo para todos...

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