Desarraigo

martes, 14 de abril de 2009

Sin bandera, sin Dios, sin familia.

Sin ninguna de estas tres cosas, una persona, está, necesariamente desarraigada, un concepto de connotaciones terribles y apocalípticas.

Una persona puede vivir sin alguna de estas cosas, pero sin las tres, será, seguro, un desgraciado en la vida.

Por qué estamos educados, desde muy pequeños a obedecer estos tres preceptos como dogmas sagrados de nuestra moderna civilización, asumiendo así, que hemos de tener tres dueños de nuestro destino;
el país dónde nacimos, la religión en la que nos educaron y la familia que nos ha visto crecer y que de una manera u otra ha influido en nuestras decisiones.

Y si dices que no, que no quieres que ninguna de las tres cosas gobierne tu vida, entonces probablemente no te quede nada que te conecte con el resto, entonces probablemente tratarán de convencerte de que necesitas, al menos una de las tres cosas.
Si insistes en que no, será por qué eres material defectuoso, por qué algo pasó, por rencor, por venganza, por miedo.

Sin embargo, al final, un día te levantas y te das cuenta de que todo es una cuestión de terminología, por qué nadie puede vivir sin esos tres pilares, que no son cadenas sino lazos.

Puede que tu bandera no sea la de tu país, pero si buscas descubrirás que tal vez es tu ciudad, o tu barrio, esa gente a la que aprecias por el simple denominador común de su procedencia.
¿Acaso no defenderías a esa gente si fuese necesario?

Puede que no tengas Dios, ni religión, pero seguro que durante todos estos años, te has ido formando una serie de ideas sobre las cosas y has desarrollado un código de conducta propio.
Son tus propios mandamientos que tratas de no romper.
¿Y eso no es una doctrina?

Puede que no tengas familia, pero seguro que no estás solo, has ido creando a tu alrededor un pequeño núcleo de gente que te conoce y te quiere, te apoya y que trata de decirte cuando estás equivocado, que lo estás.
¿Si están cuando eres feliz y cuando eres desdichado, no son tu familia?

Por qué al final, todo es una cuestión de etiquetas, de matices, de prismas.

Por qué mientras tu mente sea libre y haya gente en el mundo, ni serás un desarraigado, ni estarás solo.

Nunca.

10 comentarios:

Hawai dijo...

Verse obligado a renunciar a las raíces... ufff, si ahora mismo me teletransportaran a China, echaría mucho de menos cosas que doy por supuestas, desde escuchar mis idiomas maternos, hasta la tortilla de patatas.

Bicos.

Ender dijo...

Crees que cuando estamos lejos de nuestra patria renunciamos a las raíces?

Acabas de plantear el concepto bandera/patria cómo un conjunto de costumbres o la gastronomía.
Me gusta :D

angelito dijo...

No renunciamos a nuestras raices cuando estamos lejos. Solo hay que ver como nos juntamos, por idioma, costumbres o por lo que sea, cuando vivimos fuera de nuestro pais.

A veces más, a veces menos, pero acabamos juntitos.

Hawai dijo...

Uisss, es que uno no se da cuenta de lo importante de las costumbres entre las que crece hasta que sale fuera. En mi época universitaria pasé varios veranos en Irlanda, me iba más de dos meses. Siento verdadera adoración por Irlanda, y sólo puedo hablar bien de los irlandeses, pero, chica, dos o tres semanas antes de venirme, soñaba con comer chorizo, tortilla de patatas, empanada. A la vista salta que en Irlanda están todos muy bien alimentados, hay tíos wapísimos y altísimos y todo lo que queráis, pero nada que ver con nuestra manera de comer...naaaadaaa.

Y lo del idioma es 100% cierto. Los primeros días, piensas en tu idioma materno. Según el tema a pensar, pienso en galego o en castellano. Con el paso de los días, piensas ya en inglés, y cuando te llaman por teléfono desde casa, parece que sea desde otra galaxia, y te da una especie de ensoñación nostálgica.

En Francia, sin embargo, no me sucede esto. Primero porque se come mejor todavía que aquí je je je. Y, segundo, porque alguilo el apartamento de un familiar, y convivo con la familia, donde se habla galego, porque él es de aquí y la mujer de Portugal. No echo nada de menos :).

;)

Ender dijo...

angelito y si no encuentras a nadie con quien juntarte? :DDDD

Haw, eso me pasó a mi cuando estuve en Marruecos, y fueron un par de semanas, pero volví desesperadita por comer embutidos varios.

Eso sí, me hinché a aceitunas, otra de mis grandes pasiones ;D

angelito dijo...

Si no encuentras a nadie con quien juntarte, te pegas a uno de alli y acabas enseñandole lo que es la tortilla de patas, el choricillo y la paella.

Ender dijo...

Eso y luego van diciendo eso de san-gri-la y pa-e-la :D

angelito dijo...

eso mismo, ja ja. Empezamos hablando de desarraigo y acabamos con la globalizacion....jeje

Daisy dijo...

No es posible que yo lleve tanto tiempo sin leerte...

Yo creo que se puede estar sin bandera, sin religion y sin familia.

Como diría Rafael Amor "No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero."

Esa puede ser la Patria de todos...

Y la religión ya sabes lo que pienso...

Respecto a la familia, yo soy muy familiar pero también soy muy amiga...suelo decir que soy muy leal a los afectos...

Lo que no sé es si se puede estar sólo en la vida, aislado de todo y de todos. Yo seguramente no podría

Besucos

Ender dijo...

Solo en la vida no se puede estar, por eso o aceptamos estos tres principios que ya vienen de serie o creemos que los rechazamos y los readaptamos a nuestra visión del mundo.
Alguna gente dice que su patria es el mundo, pero eso, ya es una patria, grande, pero patria.

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