Las aventuras de la bloguera topo

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Que no sabéis de quién estoy hablando?
Pues de mi misma, como no, que para eso este es mi blog.

La semana pasada fue una semana dura, como ya os comenté, el martes me hicieron una analítica que me devolvió a la realidad más miserable de la precariedad de mis venas y el miércoles me hicieron un fondo de ojo, que en si mismo es una prueba bien sencilla pero que da un por culo que no veas.

Nada, que llegué al curro y me volví pa casa, cuando dije eso de, por no ver, no veo ni las teclas del teléfono, me mandaron para casa.
Hasta me tuvieron que marcar el teléfono de mi medio para llamarlo y que viniera a buscarme.
Todo de un patetismo hilarante, según ellos, los muy cabroncetes.

Pero yo, lo que quería contaros, es mi primer fondo de ojo.
Con unos 8 añitos, se me escoñó la vista y me hicieron un fondo de ojo.
Me pusieron las gotitas, me miraron y me mandaron a mi casita.
De camino a casita, mi madre pasó por la herboristería a la que iba siempre, y como premio a mi resignación por no decir ni mu aunque no veía ni torta, me dijo,
-Anda, elige unos caramelos.
Yo no soy muy de dulces, pero como mi madre era de las de no
a todo, me apresuré a mirar todos los estantes de la herboristería para elegir caramelos.
Al fin dije alzando la mano,
-Quiero esos de ahí.
La dependienta miró hacia donde apuntaba y me dijo,
-¿Pero cuales?
Y yo,
-Esos de arriba a la derecha.
Y ella, mira que mira,
-¿Pero cuales, nena?
Y yo,
-Los amarillos y negros.
Y en estas que había dos señoras esperando, y todos mirando arriba a la derecha, y ella,

-Uy, pues no los veo.
Y las señoras, de comparsa,
-No nena, nosotras tampoco.
Y mi madre,
-Pues mira, que yo tampoco los veo.
Y yo, que soy un rato cabezona,
-Pero si están ahí, la última repisa, a la derecha, ¡¡¡si hay un montón!!!
Y la señora, intimidada por mi decisión, coge la escalerita, se sube hasta arriba del todo y empieza,
-¿Estos?
Y yo,
-No, no, más a la derecha.
Y ella,
-¿Estos?
Y yo,
-Que no, que no, esos no.
Y así hasta recorrer todos los botes habidos y por haber.
Llegado este punto la pobre señora está ya medio loca de buscar los caramelos, las clientas atónitas ante mi insistencia, y va y dice mi madre,

-¡Ay!
Y la señora, que cree ver la luz,
-¿Que pasa, los ha visto usted ya, señora?
Y mi madre negando con la cabeza, con la mano en la frente en dramático gesto,
-Que no, que no, que no le haga caso a la niña.
Y la señora,
-¡¡¡Para no hacérselo, usted ha visto la convicción con la que pide los caramelos!!!
Y mi madre,
-¿Sabe qué es lo que pasa?
Y la dependienta,
-No, cuente, cuente.
Y las clientas,
-Eso, cuente, cuente.
Y mi madre,
-Que venimos del médico, del de la vista, y a la niña acaban de hacer un fondo de ojo, y claro, la pobre no ve ni torta.

Lo que ya no recuerdo es como salió mi madre de una pieza de la herboristería.

5 comentarios:

emejota dijo...

Te faltará algo de visión durante un tiempo, pero sentido del humor, desde luego note falta. Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Estoy con eme. Eres genial y siempre me arrancas la sonrisa.

Ender dijo...

Bueno emejota, estuve tocada un par de días, pero en el trabajo nos echamos unas risas buenas a mi costa.

María Jesús, si en mi vida hubiese faltado el sentido del humor o la música, no lo hubiese contado, pero con ambas, aguanto lo que me echen.

No hay nada que no sea susceptible de que después de padecido, se convierta en una buena historia que contar con sus dosis de humor.

Hawai dijo...

Endercita, espero que tu oftalmólogo no tenga tan mala leche como la mía :), chica, qué humor se gasta...

Tienes razón: el humor es la sal de la vida.

Bicos, wapísima ;).

Ender dijo...

Haw, era la primera vez que lo veía, un poco sieso, pero normal.

¿Por que no cambias de oftalmólogo?

Besos

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.