Palabras

martes, 17 de marzo de 2009

Hay un dicho, frase, enseñanza, llámale x, que dice lo siguiente:
-Lo que vas a decir, ¿es verdad?
-Lo que vas a decir, ¿es útil?
-Lo que vas a decir, ¿es bueno?
Son tres filtros que nuestras palabras deberían pasar antes de ser dichas.
Si vas a hablar con alguien, si le vas a contar a alguien algo de otra persona, deberíamos tener en cuenta si lo que vamos a decir es completamente cierto, algo que hayamos podido comprobar de alguna manera, por qué sino tenemos esa certeza, sólo estaremos difundiendo un rumor.
También deberemos meditar, si lo que vamos a decir, es de alguna utilidad; con esa información, la otra persona podrá hacer algo de provecho, aprenderá algo, o sólo vamos a contarlo para desprestigiar a otros, para herir a la persona que nos escucha, para conseguir algo de ella?
Por último, aunque estemos seguros que lo que vamos a decir sea cierto, deberemos tener en cuenta si lo que vamos a decir es bueno, si nuestras palabras van a causar una cadena de acciones positivas o si por el contrario, lo que vamos a contar va a lastimar a mucha gente y a pesar de que les hayamos dicho la verdad, habrá servido para algo.
Y todo esto viene por qué es terrible el poder que tienen las palabras; terrible y bello, por supuesto.

Terrible, cuando una persona, llevada por la rabia, por la frustración o sólo por qué se aburre, habla mal de otra, a menudo, sin fundamentos, sólo por que le ha parecido que era algo, que nisiquiera sabe, por qué no la conoce.
Simplemente, hablar por hablar.
Pero claro, hablar por hablar, es más divertido cuando hablamos mal.
Bello, por que hay veces que estamos mal y una persona que no nos conoce, nos dedica unas cuantas palabras que nos animan y hacen que veamos las cosas de otra manera, que pensemos que lo que nos pasa no es tan grave, que decidamos no rendirnos, al menos no hoy, que no hay para tanto.
El mundo es un lugar complicado, pero nunca dejo de preguntarme qué pasaría si todos ejercitásemos un poco, sólo un poquito, la responsabilidad de las palabras, que se pueden resumir en los tres primeros puntos.
Hablar es un acto casi obligatorio en nuestra sociedad, la mayor herramienta de sociabilización, nos pasamos el día hablando, así que aplicar lo anterior sería un ejercicio de conciencia tremendo.
Nunca he dejado de creer que el mundo se puede cambiar y sé que se puede hacer, por ejemplo, con las palabras; casi siempre no con las que decimos, sino con las que callamos.


7 comentarios:

Hawai dijo...

Ender, estoy de acuerdo en todo lo que dices. Nos tendremos que cambiar de país, porque aquí el cotilleo es un deporte....

Tu expresión 'reponsabilidad de las palabras' es acertada. Habría que promover una educación social y de formas en responsabilidad.

Bicos.

Daisy dijo...

Yo también estoy de acuerdo y confieso el mea culpa...

Creo que nadie se libra de eso que has dicho. A mi lo que me molesta de los cotilleos es la intención de hacer daño. El resto no me molesta.

Quiero decir que doy por descontado que se hacen comentarios sobre mi ( yo también los hago sobre otros) y sean veraces o no lo sean no me hacen daño si quien los hace si no tuvo mala intención, sino que simplemente manifestó una opinion.

Y si te digo la verdad tampoco me preocupa mucho si quien los hace tuvo intención de hacerme daño, me preocupan y me duelen más cuando hacen daño intencionadamente a las personas que quiero.

La maldad y la envidia no puedo con ellas

Daisy dijo...

He vuelto porque se me ha olvidado decirte unas normas que yo mantengo cuando hago un comentario sobre alguien a otra persona.

1 Me pregunto a mi misma ¿esto sería yo capaz de decirselo a la cara a esa persona si surgiera la ocasión?. Si la respuesta es sí, hago el comentario...si es no, me callo.

2 Nunca hago comentarios (nos referimos a los negativos) con personas que no estén muy cerca de mi.

No obstante si que reflexiono sobre lo que dices y pienso que esas tres preguntas del principio de tu texto las debo reincorporar a mis normas...

Gracias

tetealca dijo...

Creo que a lo que te refieres es una capacidad que unos tenemos y otros no, que se llama empatía. Esto quiere decir que al hablar hay que ponerse en el lugar del otro, para así no hacer daño a los demás cuando hablamos con lo que decimos.
Pero no estoy deacuerdo, Ender, en que tengamos que estar tan atentos y manejar tantas variables a la hora de hablar, pues nos emparanoiaríamos y no podríamos seguir una conversación.
Buena reflexión.
Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Buena entrada, Ender. Ojalá lo aplicásemos todos a diario.

ZOLDAR dijo...

Yo nunca pienso al hablar, simplemente digolo que pienso y punto, unas veces sé que es para bien, otras para mal, pero ya me cansé hace mucho tiempo de guardarme mis palabras, ahora las suelto y cuando me toca "apechugar" con las consecuencas... pues "apechugo", ¿qué se le va a hacer?

1 besito (de silencio)

Ender dijo...

Haw, aunque en España sea el deporte nacional, seguro que en todas partes cuecen habas ;D

Daisy, a mi lo que me molesta de los cotilleos es la presunción de que YO sé lo que TÚ estás pensando y cual es tu intención última.
Eso, aparte de que es imposible, me parece y con perdón, una soberana gilipollez, me lo ha parecido siempre, incluso cuando soy yo la que lo hago :D

Sobre las normas que practicas, te diré que al menos la primera, intento llevarla a cabo, aunque he de reconocer que me esfuerzo más o menos dependiendo de lo cercana que sea esa persona.

Tetealca, más que de empatía, el escrito habla de la necesidad que hay de hablar constructivamente.
Cuando abres la boca lo puedes hacer para algo bueno o para soltar mierda y más mierda.
La mayoría de cosas malas que solemos decir sobre los demás, pueden contener muy poca verdad, a menudo son celos, envidias, rabia o ira y se dicen para herir, nisiquieras son cuestiones objetivas sino emocionales.
A eso se refiere, a hablar para construir y callar para no destruir.

Evidentemente, seguirlo al pie de la letra es complicado.
En realidad estamos hablando de un principio espiritual más que de una pauta de comportamiento social.

Maria Jesús, sobre todo en el trabajo :D

Zoldar, para todo hay un momento, para ti, que por lo que dices has callado mucho, lo mejor ahora es soltarlo todo.
Pero cuendo eso pase, cuando haya un equilibrio entre lo que quieres decir y lo que quieres callar, tal vez te plantees lo arriba escrito.

De todas maneras, algo pensarás antes de hablar, no? :S

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