Die Welle ( La Ola) de Dennis Gansel

martes, 3 de febrero de 2009

Si nos ponemos a hablar de cosas incomprensibles podemos utilizar esta película del año pasado cómo ejemplo.

Para empezar diremos que la historia original se recoge en una novela que narra hechos reales acontecidos en un instituto americano, que además, es una de las lecturas obligatorias para los estudiantes alemanes.

En este caso, y cómo no podía ser de otra manera, o mejor dicho, de la manera más impactante, la historia se ubica en la Alemania actual y el estimulante punto de partida es si podría repetirse hoy en día un movimiento similar al Nazismo, aunque en la historia real el desencadenante del experimento fue un poco más contundente, ya que se plantea cómo pudo el pueblo alemán aducir ignorancia total ante todo lo que pasó durante la 2ª Guerra Mundial.

El mecanismo es muy simple, tenemos a un profesor progre, muy de izquierdas con un pasado cercano al movimiento okupa, que no tiene más remedio que hacerse cargo de un seminario de una semana sobre la autocracia, habiéndole sido arrebatada su idea preferida, el anarquismo.

Sin demasiadas ganas, afronta el reto, sintiéndose muy lejano al principio de todo lo que esa idea representa.
Al tratar de trasmitir la esencia de la autocracia, la clase se enreda en ejemplos y explicaciones que tratan de sortear deliberadamente el ejemplo más cercano para ellos de autocracia; el tercer Reich.


Todos los alumnos están seguros de que eso es cosa del pasado, que es imposible que se repita y en ese momento el profesor concibe la idea de aplicar sobre la clase un sistema autocrático dónde él será el líder absoluto.

Para ello determinan los siguientes puntos:
-Un nombre
-Un saludo
-Un símbolo
-Un uniforme

Simple verdad?

Lo más llamativo de todo es que ni siquiera tienen una ideología.

Qué hace un movimiento sin una ideología, dónde radica entonces su poder si no tienen una ideología que los singularice?

Pues su poder radica en la unidad del grupo, que es la verdadera esencia de la película.

Vivimos en un mundo cada vez más grande y más pequeño, grande por qué cada vez abarcamos cosas más lejanas con menos esfuerzo, pequeño, por qué cada vez nos relacionamos menos con la gente con la que nos cruzamos a diario.

En un mundo dónde me es más fácil comunicarme con alguien de Nueva Zelanda que con mi vecino, el aislamiento y la soledad se convierte en un estigma que alcanza y destruye a algunas personas.

Por muchos amigos que tenga en el messenger, si no puedo salir a dar una vuelta con ellos, o irme de fiesta, o que me den un abrazo cuando estoy mal, seamos sinceros, estoy sola.

La vida es complicada, hay que definirse, hay que elegir, hay que negociar, hay que demostrar.

La Ola los viste a todos igual, les da un sentido de pertenencia a algo, ayer me pegaban mis compañeros de clase, pero hoy me defienden, por qué todos formamos parte de lo mismo, somos iguales, nos ayudamos, somos fuertes por qué estamos unidos.

Las grandes ciudades son aterradoras, nadie ayuda a nadie, la gente es capaz de sortear durante horas un cuerpo tirado en medio de una acera, si te atracan, si te atacan, la gente pasa de largo, miran a otra parte.

Imagínate pertenecer a algo dónde los demás cuidarán de ti, dónde te protegerán, dónde te aceptarán, no deberás hacer nada, sólo unirte a ellos y hacer lo que te digan, no lo cuestiones, sólo obedece, es sólo una porción de tu libertad a cambio de la seguridad y la protección absoluta.

Lo único malo que suelen tener estas cosas, es que cuando un movimiento se vuelve grande, tiende a convertirse en una entidad carnívora que arrasa con todo lo que pilla, o más claro, o estás conmigo o estás contra mi.

Y lo más importante, podría vivir un grupo de estas características sin una ideología definida? Probablemente sí.

Pero podría vivir sin un opuesto, sin un contrario, en definitiva, sin un enemigo?

El enemigo son el resto, por qué la sociedad ante un grupo así o quiere unirse al mismo o lo cuestiona, lo ataca lo ridiculiza, así que muy fácilmente se ha encontrado un antagonista; lo demás, sólo es inercia.

En cuanto a la película, recomendarla encarecidamente, es una reflexión sencilla, lúcida y sobria de una idea muy compleja, una idea que tiene muchas caras y que no sólo se explica con un ejercicio de sociología.

Sólo una cosa más, si la vais a ver, que sea en versión original, si en una película alemana hay un señor que amenaza con estallar en gritos, hay que verlo en su idioma.

Y todo esto venía a cuento de las cosas incomprensibles que pasan en el mundo, que son muchas y muy variadas.

En este caso hablábamos de la manía que tiene la gente en entregar su libertad a los demás.


2 comentarios:

tetealca dijo...

Prefiero mil veces estar solo que ser un automata seguidor de un autocrata, vestir como todo el mundo bajo un unico distintivo. Antes morir que perder la vida.
Muy buena reflexión.
Un abrazo.

Endercita dijo...

Tetealca, pero eso será por qué te tienes a ti mismo, imagínate a una persona que no tiene nada, ni a si mismo, ni a nadie, y de repente, un colectivo, lo acepta, lo valora...

Yo no renunciaría por nada a mi individualidad, pero entiendo que ciertas personas caigan en esa trampa, por qué parece tan tentadora...

Saludetes!!!

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