Je t'aime... moi non plus

miércoles, 27 de enero de 2010

Hay recuerdos que ponen los pelos de punta y hay recuerdos, que encima, tienen banda sonora, lo que ocasiona que cada vez que oigas esa canción, se te pongan los pelos de punta en estéreo.

Yo siento esa estremecedora sensación al oir Je t'aime... moi non plus.

Y todo se remonta a una velada vivida a mis 18 añitos, entonces estaba yo metida de pleno en la caótica vida de mi mejor amiga, unida sentimentalmente a una persona de muy distinta edad a la suya muy fan de esta canción.

No pasa nada, todo el mundo tiene derecho a sus gustos musicales, como no, más, si son estandarte de su propia generación y creen que si se la pones a una chica cae rendida a tus pies.

Cuando te ves metido de pleno en la vida de otro y estás allí tratando de que sus problemas no les desborden, esas personas, normalmente tratan de agradecértelo.
Así que llegando el aniversario de mi medio pomelo y yo misma, la pareja de mi amiga nos ofreció su nidito de amor para que pudiésemos dormir juntos, amén de todo lo que se supone que se hace entre medio del acostarse y del levantarse.

Como ese año teníamos claro que poca celebración íbamos a tener, aceptamos el cambio de cama más que nada, ya que yo ya llevaba algunos días durmiendo allí.

Llegó la noche, nos permitimos un respiro y salimos a cenar, luego fuimos a tomar algo y finalmente acabamos en el nidito de amor ajeno, que estaba estrategicamente desierto a nuestra llegada.

Lo único malo del nidito de amor ajeno era que la habitación tenía, en vez de cuatro, tres paredes, o sea, que un lateral en vez de pared tenía un arco que daba a un espacio que comunicaba con el comedor, la habitación en si tenía intimidad si nadie decidía asomar la cabeza y yo, que:
1.Soy poco celosa de mi intimidad
2.Me emparanoio enseguida
pasé una noche no demasiado cómoda, la verdad.

Amaneció y nos dió todo el sol en la cara por que no había cortinas y de repente empezó a sonar la dichosa canción.
He de reconocer que me quedé estupefacta, pero del todo.
Mi medio pomelo y yo nos miramos sin saber qué estaba pasando y esperamos a ver que venía después.
Cuando la canción terminaba se oyó una voz que decía,
-¿Se puede pasar?
Era el compañero de mi amiga.
Le dimos permiso para pasar y entró con una bandeja donde llevaba zumo de naranja, café y cruasanes calentitos.
Nos dio los buenos días, nos preguntó si habíamos dormido bien, nos dejó el desayuno y salió raudo y veloz.

Una vez levantados nos explicó el por qué de la canción, que por descontado él consideraba el colmo del romanticismo y nos explicó la historia de la canción y lo mucho que triunfó en su época.
A mi, que no me gustan ni las canciones románticas, ni la música francesa en general, y encima esta canción ya me gustaba poco, quedó en mi memoria emocional automáticamente unida a un momento bastante duro de mi existencia y a una sensación de incomodidad general que ya nunca me he podido sacar de encima.

Eso sí, cada vez que oímos la canción mi medio pomelo y yo, nos entra la risa tonta.

7 comentarios:

Isa dijo...

Muy buena la anécdota, Ender :-)

Yo, que soy una flipada de la música en general, tengo asociados casi todos mis grandes recuerdos a canciones, a la banda sonora de mi vida, que decimos los cursis...

No puedo decir que me guste 'la canción romántica' aunque el género engloba temas memorables y pestiños infumables.

Pero no definiría Je t'aime mais non plus como canción romántica, si no erótica, y aunque no pertenezca a mi generación reconozco que me encanta.

mariajesusparadela dijo...

Coincido con el comentario anterior en que, más que romántica es erótica.
Si tuvieras mi edad comprenderías que, en su momento fué el no va más de apertura: no era posible besarse en público y se oía un jadear en una canción...

Ender dijo...

Isa, por lo general las canciones románticas no me gustan nada, creo que les tengo alergia :S

Sí, es cierto, será erótica, pero para mi como si fuera romántica :DDDDDDDDD debe ser por el uso que se le ha dado.

María Jesús, entiendo que el marco histórico yo me lo perdí y que visto desde mi perspectiva era todo más bien algo gracioso y punto.
Tal vez mi problema era que la canción la había oído unos doscientos millones de veces y además, la persona que nos trajo el desayuno a la cama tenía la edad de mi padre, o más y eso, corta mucho el rollo, ya te lo digo yo :DDDDDD

Daisy dijo...

Jo...tu experiencia traumática la hubiera querido yo para mi...;DDD

A mi me gustan algunas canciones francesas de mi época,(como al de Un Pez llamado Wanda):DDD ésta en concreto no...

Ahora eso de una pared con un arco, para los de mi generación si que habría sido traumático, vamos como una ducha de agua fría...

Y el ñor entrando a saludar por la mañana...eso es demasiado ...

diego dijo...

Yo creo que esa canción la dejaron publicar en España porque se canta en francés y los censores de la época no conocían ese idioma (igual pensaban que los jadeos eran porque la protagonista estaba subiendo unas escaleras) Para mí, la canción es un canto al desamor (por el "moi non plus"), pero a mí me gusta. Por otro lado, prefiero (¿o prefería?) buscarme por mi cuenta los niditos de amor, para no tener sorpresas desagradables al amanecer, con musiquita o sin musuquita.

Ana dijo...

Qué bueno!!! Ciertamente es un corte de rollo que um señor mayor te traiga el cola cao a la cama... Entiendo que te haya marcado y que la canción forme parte de ello, pero a mí me encanta la canción...

Supongo que a partir de ese momento buscariáis niditos más discretos ¿no? Que de todo se aprende...

Ender dijo...

Daisy pero la pared con arco por el arco, o por la falta de pared :S

A él le pareció que era lo más moderno entrar a saludar :DDDDD

Pero Diego, no hace falta conocer idiomas para saber que son gemidos XD

Diego, el resto de niditos fueron menos concurridos.

Ana, pues sí corta el rollo, un poquito.
Bueno es que este nos lo buscaron, yo jamás lo hubiese elegido, pero para no quedar como desagradecidos...

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